Los elementos introducidos por organismos internacionales en este contradictorio tema son tales como; Energías limpias, Economía positiva, Economía normativa, Crecimiento verde, la economía contemporánea en status quo, que los ambientalistas establecen diferenciaciones entre ellas para establecer que estos términos no están enteramente claros para la población que es la que a la larga saldrá más perjudicada con este establecimiento. Mientras tanto la ONU a través del PNUMA y otros organismos de sostenibilidad mencionan que esta economía no agrede al desarrollo sostenible en sentido general, sin embargo organismos estudiosos igual que los anteriores diferencian estos conceptos de forma clara.
Especialmente cuando mencionan que El capital natural, los servicios ecosistémicos y la integridad de los ecosistemas tienen que considerarse como un patrimonio con valor intrínseco (por el mero hecho de existir), pero también es un importante activo económico fundamental que tiene «valor de uso» y «valor de no uso», que representa una fuente permanente de bienes y servicios públicos y que proporcionan generosos beneficios (sin contabilizar y normalmente sin precio de mercado), pero que tiene un especial significado para las personas desfavorecidas que, en gran parte, dependen de la naturaleza para su propio sustento, seguridad y bienestar social. OCSE 2012. En cuanto a los empleos verdes la misma OCSE menciona;
El eje conceptual que vertebra este documento gira en torno a la necesidad de promover una nueva economía verde (o economía ecológica) en un renovado y reforzado contexto de desarrollo sostenible, que impulse la descarbonización, desenergización y la desmaterialización del sistema productivo, potenciando la creación de empleos verdes y propiciando vías sostenibles para los modos de producción y consumo con una gestión racional y eficiente de los recursos naturales. Estos conceptos se diferencian de buena manera con la realidad del mercado internacional de los valores de la bolsa y de su realidad en mercados emergentes que aún no tienen muy claro lo que son mecanismos reguladores del mercado, salvo países específicos que ya tienen estos mecanismos, pero no manejan sus coyunturas mundiales. Esto contrario a la creencia de muchos economistas da una ventaja muy amplia a quienes ya poseen estructuras manejables del mercado.
Además hay que diferenciar la realidad de los famosos empleos verdes, que por cierto aquí todos somos empleados verdes pues dependemos de nuestra verdadera producción y esa producción es verde y la OCSE plantea que; La cuestión central es cómo se enfoca el cambio para optimizar las oportunidades de la creación de nuevos yacimientos de empleo (empleo verde) y cómo se fomentan las políticas públicas y privadas para el uso eficiente de los recursos, el consumo responsable y los comportamientos sostenibles de la sociedad. Pero ello dependerá, a su vez, de cómo se implementen los sistemas de gestión, facilitando la internacionalización de los costes ambientales, especialmente mediante mecanismos basados en el mercado e instrumentos económicos y fiscales.
Pero también dependerá de la mejora de los sistemas de gobernanza a nivel nacional e internacional bajo bases cooperativas, equitativas y participativas para poder propiciar una transición justa hacia los nuevos estilos de vida y desarrollo presididos por los principios de sostenibilidad OCSE: 2012.

