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Ecuador no logra superar síndrome FARC

Ecuador no logra superar síndrome FARC

QUITO, (EFE).- A un año del ataque colombiano a un campamento clandestino de la guerrilla en el sector ecuatoriano de Angostura, Ecuador no ha logrado superar el síndrome de las FARC, que aún ronda su vida política y la relación con Colombia.

Ese afección, más bien, ha recrudecido en las últimas semanas, tras conocerse que un ex cargo del Gobierno de Quito, Ignacio Chauvín, imputado en un caso de narcotráfico, tenía amistad con Raúl Reyes, el ex “numero dos” de las FARC, abatido en el ataque.

El 1 de marzo de 2008, Colombia lanzó un bombardeo en Angostura, que destruyó gran parte del campamento ilegal de los rebeldes, pero también abrió una herida que no se cierra, por la desconfianza que esa operación dejó entre ambos gobiernos. Dos días después del ataque, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, crítico del Plan Colombia, que Bogotá y Washington llevan adelante contra el narcotráfico y la guerrilla, rompió relaciones diplomáticas con su vecino.

Ni las disculpas públicas del presidente colombiano, Álvaro Uribe, ni la gestión de “buenos oficios” de la Organización de Estados Americanos (OEA), han logrado desarmar la tensión entre ambos países andinos.

Y es que, tras el ataque, Colombia explotó la versión de la supuesta relación del Gobierno de Ecuador con las FARC, desmentidas por el Gobierno de Quito, pero que aún son el caballo de batalla de los que se oponen al Gobierno de Correa.

El tema ha quedado latente en el último año, pero en las últimas semanas, el denominado caso Chauvín ha vuelto a poner en escena la supuesta vinculación de las FARC en Ecuador.

Chauvín, que fue en 2007 colaborador del ex ministro del Interior Gustavo Larrea, ha admitido que se reunió con Reyes en siete ocasiones, en la selva colombiana, con el único objetivo de tratar sobre el canje humanitario entre secuestrados de la guerrilla y miembros de las FARC detenidos en cárceles de Colombia.

Esa declaración ha exacerbado a la oposición que ha recogido el tema como ariete político, a las puertas de la campaña electoral, para los comicios generales del próximo 26 de abril, en el que Correa tiene muchas opciones de ganar y seguir en la Presidencia por otros cuatro años.

No obstante, el “caso Chauvín” ha desgastado al Gobierno, que ha negado, hasta la saciedad, sus vínculos con las FARC.

Para el sociólogo Mauro Cervino, catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Quito, el denominado “caso Chauvín” forma parte de “una serie de acontecimientos que, a nivel noticioso, han enturbiado” el ambiente político en Ecuador.

Con esas sospechas, comentó Cervino a Efe, “hay que tener mucho cuidado”, porque se encuentran “en el campo de las conjeturas” y no contribuyen a los esfuerzos para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Sin embargo, consideró que en Ecuador los acontecimientos noticiosos o mediáticos, usados por la oposición para atacar al Gobierno, suelen “desinflarse con el tiempo” hasta “caer en el olvido».

“No sé si esto va a pasar en este caso, pero tengo la sensación que la fuerza en la que está asentado el Gobierno de Correa y la aprobación en la población es tal que, si esta presión mediática lo llega a afectar, lo haría en términos muy mínimos”, apuntó Cervino.

El Nacional

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