Opinión

Educación y política

Educación y política

Oquendo Medina

Pienso que si de verdad las organizaciones políticas, todas, las del gobierno y las de oposición, desearan cambiar la percepción existente, nada agradable ni positiva hacia ellas, pues entonces, en lugar de ver pasar los días, meses y años sin educar a su militancia, deberían predicar con el ejemplo para que así todas, al unísono, decidan lo más pronto posible implementar políticas de educación en donde no quedará la menor duda de que están dispuestas a cambiar el curso del descrédito y la dejadez.

Antes el PLD, mi partido, y el lector bien que lo sabe, se adentraba en el estudio y análisis de los procesos históricos, lo hacía en lo económico, lo político y lo social.

Educaba en el civismo, en la ética, en la transparencia, utilizando métodos de trabajo envidiables por las otras organizaciones políticas. Pero, después de la partida de don Juan, con la llegada de la masificación, todo ha venido olvidándose poco a poco.

Donde no exista educación política, resulta natural que la indisciplina y la desorganización terminen convirtiéndose en los únicos bailarines en el escenario. Y cuando esto acontece, estos elementos dañinos acaban adueñándose de las organizaciones políticas, echando a un lado la unificación de criterios para entonces colocar en un lugar privilegiado de la mesa el concepto de que cada quien piensa y actúa a su manera.

Es así, no de otro modo, que se le abren las puertas delanteras y traseras a la corrupción política; y esa corrupción política conduce, de modo indisolublemente, a la corrupción administrativa.

Quizás por eso, somos testigos de que en las organizaciones políticas dominicanas existen corruptos y corruptores, los cuales, a pesar de los pesares, actúan dentro de su partido y de la administración pública como si fuesen poseedores de islas apartes.

El Nacional

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