Nadie pudo sustraerse del entusiasmo provocado por el discurso del presidente Danilo Medina, luego de jurar ante la Asamblea Nacional. Afirmar que fue una consistente pieza oratoria, oportuna y necesaria, es irrefutable. Pero el Consejo de Ministros integrado guarda poca relación con las grandes expectativas surgidas en torno a los planes del nuevo mandatario sobre la descentralización del Ministerio de Educación, así como el relanzamiento y fortalecimiento de las Pymes.
Dejemos a los días por venir la tarea de negar o reafirmar las aprensiones despegadas por dos o tres figuras infaustas, repitentes. Es probable que Medina no tenga que esperar mucho tiempo para mostrarse implacable con los deshonestos, los oportunistas, y los soberbios, como advirtió, para observar que será el primero en dar el ejemplo: El ejemplo consolida la íntima conciencia social y alerta a los deshonestos y venales de que no existen actos sin consecuencias (la citas pertenecen a su discurso inaugural).
Con la erradicación del analfabetismo en este cuatrienio, el presidente ha confirmado que a partir del año entrante dedicará a la educación primaria y secundaria el 4% de la Ley de Gastos Públicos. Todo esto precisa de un proceso de descentralización, para segregar el área de construcción de aulas, y combinar la alimentación escolar con los horarios extendidos. De nada vale aplicar el 4% sin un aprovechamiento racional y efectivo de estos recursos.
Si la educación es el eje fundamental para el desarrollo, el empleo y la alimentación son el motor. En más de una reunión con Medina, hace un par de años, le escuché hablar con entusiasmo sobre la prioridad de las micro, pequeñas y medianas empresas, como impulsoras de la mayor fuerza creadora de empleo de nuestro país. Igual, del banco de los pobres y los certificados de producción rural.
En ese sentido, se propone transformar el Ministerio de Industria y Comercio en un Ministerio de Industria, Comercio y Pymes. Para que no haya la menor duda sobre sus propósitos en este sentido ha designado a Mayra Jiménez como directora general del Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresas (PROMYPIMES). Como fundadora de este organismo, Mayra Jiménez dio un gran impulso a las Pymes.
El programa contempla asistir a más de 15 mil pequeños y medianos empresarios en los próximos 36 meses, apoyándolos con ayuda técnica y asesoramiento en materia de acceso a la información, mejora de la productividad, calidad, ahorro energético, mejora de procesos, innovación, exportación y uso de tecnológica, de acuerdo al anuncio de Medina.
Que haya confiado Industria y Comercio a un joven de su entorno, es una buena señal en este sentido, a pesar del desencanto sembrado con la confirmación de algunos funcionarios que restan confiabilidad a los proyectos en el portafolio del Presidente.

