El presidente Luis Abinader ha hecho muy bien en designar un sancristobero como administrador de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid), lo que significa, de hecho, que por lo menos San Cristóbal cuenta con uno sus hombres en el tren superior del nuevo régimen.
Se trata de Rafael Salazar Rodríguez, ingeniero electromecánico, miembro de una familia conocida del municipio, quien fue de los primeros que impulsó las aspiraciones del hoy jefe del Estado.
Egehit no es una tacita de oro ni un centro de beneficencia, pero con autonomía y recursos desde la cual se puede atender necesidades parciales (mínimas más bien) de una demarcación provinciana.
Esto se pudo ver con claridad en el ejercicio de Demetrio Lluberes, nativo de Yaguate, quien realizó en su zona múltiples pequeñas obras y acciones sociales que lo propulsaron como dirigente político y le permitieron impulsar a su esposa como alcaldesa en ese municipio otrora cañero.
Basta recordar que la remodelación del liceo musical Pablo Claudio, del centro de San Cristóbal, corrió por cuenta de Egehit, aun cuando una obra de ese tipo no tiene nada que ver con generación eléctrica.
Lluberes reacondicionó carreteras y construyó muros de gaviones, verjas, iglesias, canchas, etc. Además, compró ambulancias y buses de transporte, patrocinó la edición de libros, dio ayudas y, lo más importante, incluyó decenas de yaguatenses en la nómina de Egehit.
A fines del 2019, este funcionario reveló en un programa radial que, en siete años al frente de esa empresa estatal, había invertido 1,338 millones de pesos en obras.
De ahí la importancia de que San Cristóbal cuente nueva vez con la dirección de esa empresa, la cual ocupó en tiempos de Leonel Fernández otro sancristobero (Rafael Suero, de Hatillo), quien se movía más discretamente y se hizo sentir mucho menos.
Salazar puede ayudar sin la intención de convertir a Egehit en un mercado político y profundizando el papel de esa institución en el aparato estatal.
Por: José Pimentel
josepimentelmunoz@hotmail.com

