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Ejecutan en Texas uno mató 2 personas

Ejecutan en Texas uno mató 2 personas

HUNTSVILLE,   Texas.  AP.  El asesino convicto por una corte de Texas, Gary Johnson, fue ejecutado el martes por haber matado a tiros al capataz de una finca y a otro hombre que lo interrumpieron cuando llevaba a cabo un robo en la propiedad en el sureste de Texas hace casi 24 años.  Johnson, de 59 años, fue el segundo reo en recibir la inyección letal en este año en Texas, el estado que ejecuta la mayor cantidad de presos de Estados Unidos.

 Por lo menos otros seis reos tienen fechas de ejecución programadas para los próximos meses.  Johnson fue condenado por los asesinatos ocurridos en 1986 de James Hazelton, de 28 años, el capataz de la hacienda, y del cuñado de Hazelton, Peter Sparagana, de 23 años.  Ambos hombres fueron abatidos a tiros cuando investigaban una llamada de un vecino que informó que algún intruso había conducido a través de una puerta cerrada con una cadena en la Hacienda Triple Creek, ubicado a 16 kilómetros (10 millas) al oeste de Huntsville.

 El hermano de Hazelton, George, estuvo entre los testigos que asistieron a la ejecución de Johnson. Estuvo de pie a unos cuantos metros de distancia y observó a través de una ventana.  El familiar del capataz se negó a hablar con los periodistas luego de la ejecución.

 Un hermano de Johnson, Dell, y su hija estuvieron entre los testigos del ejecutado en un cuarto contiguo.  Johnson rechazó la oferta del alcaide para que hiciera un último comentario.  “Sólo díganle adiós a mi familia” dijo, pero con la voz entrecortada por la emoción, instó a los familiares a decirle a otros miembros de la familia que “lo que hicieron estuvo mal, al permitirme que yo cayera por lo que hicieron”.

 “Nunca le hice ningún mal en mi vida a nadie”, agregó.  Apenas 11 minutos más tarde, a las 6:26 de la tarde, hora local (2326 GMT) Johnson fue declarado muerto.  A los investigadores les llevó casi dos años integrar su caso contra Johnson —quien alguna vez trabajó en la finca— y contra su hermano Terry. 

Los hermanos se convirtieron en sospechosos luego que el testigo que los vio entrar a la hacienda describió las luces traseras de la furgoneta que conducían los hermanos Johnson, que eran poco comunes.  Terry Johnson, de 62 años, negoció su declaración de culpabilidad y la cambió por una condena de 99 años de cárcel.

Ultimo comentario

Johnson rechazó la oferta del alcaide para que hiciera un último comentario. «Sólo díganle adiós a mi familia», dijo, pero con la voz entrecortada por la emoción, instó a los familiares a decirle a otros miembros de la familia que «lo que hicieron estuvo mal, al permitirme que yo cayera por lo que hicieron».

El Nacional

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