A veces llegamos a la oficina en perfecta salud y de repente empiezan los estornudos, la tos y malestar generalizado. Asumimos por lo general que se trata de una alergia, o quizás gripe, y para aliviar los síntomas nos tomamos un té o, si el caso es severo, alguna medicina que suele hacer su efecto en par de horas.
Suele ocurrir que al salir de la oficina sentimos un alivio inmediato y en ese momento achacamos el malestar a algo en el ambiente ¿Será verdad? Esta idea no solo resulta lógica, sino real, sobre todo en ambientes cerrados donde hay un sistema de climatización presente, lo que comúnmente llamamos “aire acondicionado”.
El aire que respiramos tiene el poder de enfermarnos, es por eso que la contaminación en las ciudades es un grave problema. Es también la razón por la que se recomienda usar mascarillas cuando hay alerta de enfermedades altamente contagiosas. Esta realidad del aire aplica por igual a lugares cerrados, siendo su efecto aún más fuerte al tratarse de un aire que recircula continuamente recogiendo partículas y patógenos.
En el área laboral existe una condición llamada “síndrome del edificio enfermo” que explica perfectamente el por qué llegamos sanos y salimos enfermos de nuestras oficinas.
Este es definido por la Organización Mundial de la Salud como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en espacios cerrados, determinando de paso que un 30 por ciento de los edificios del planeta lo padecen.
Las molestias que solemos sentir en una oficina o cualquier espacio cerrado suelen originarse en la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico y los bioaerosoles, entre otros agentes causales identificados.
Estos elementos no solo nos hacen sentir mal, sino que tiene un impacto a nivel de productividad: un estudio realizado por la universidad de Berkeley determinó que las pérdidas de rendimiento por este concepto pueden superar hasta el 25 por ciento.
Se ha asociado el síndrome del edificio enfermo a dolores de cabeza o cansancio, fatiga mental, náuseas, mareos y vértigos, síntomas que muchas veces llevan al ausentismo, ambientes ineficientes y pobres resultados. Se ha asociado igualmente a un aumento de los casos de asma, aparte de que juega un papel en enfermedades tan raras como la llamada sensibilidad múltiple a químicos, también conocida como MCS por sus siglas en inglés.
Un elemento clave en el tema del edificio enfermo es el sistema de aire acondicionado y el mantenimiento brindado al mismo. Esto es de suma importancia porque cada vez que respiramos el 25 por ciento del oxígeno que recibimos se va directamente al cerebro y el resto se distribuye en el cuerpo.
Respecto a este tema, George Fondeur, director comercial de Daikin para República Dominicana, comenta que la correcta instalación de sistemas de aire acondicionado es el tratamiento que se debe dar a un edificio enfermo. La instalación de equipos inadecuados o el uso de una instalación deficiente agudiza el problema.

