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El ascenso al poder de Bosch

El ascenso al poder de Bosch

El 27 de febrero último se cumplieron 50 años de Juan Bosch ascender al poder en las primeras elecciones libres que se efectuaban en el país desde l936 en que fue electo el general machetero Horacio Vásquez, siendo derrocado a los siete meses y dos días por un golpe de Estado militar en el que los  militares no asumieron ningún cargo, excepto el titular de las Fuerzas Armadas.

El 20 de diciembre de 1962 se efectuaron los comicios en que Bosch derrotó de manera vergonzosa a la cúpula oligárquica y burguesa dominicana representada en Unión Cívica Nacional (UCN) y su candidato el doctor Viriato Fiallo con 619,491 votos contra 317,327.

Bosch fue cortejado en su ascenso al poder por figuras emblemáticas de la democracia liberal latinoamericana que lideraba el presidente venezolano Rómulo Betancourt, Ramón Villeda Morales de Honduras, Francisco Orlich de Costa Rica, José Figueres Ferrer ex presidente de Costa Rica, Luis Muñoz Marín, gobernador de Puerto Rico, Lyndon Baines Jhonson, vicepresidente de Estados Unidos y Alexander Bustamante, primer ministro de Jamaica.

 De los siete miembros del Consejo de Estado que presidía el jurista Rafael Filiberto Bonnelly Fondeur, el presidente Bosch solo invitó al general por decreto Antonio Imbert Barrera y a Luis Amiama Tió, únicos sobrevivientes del ajusticiamiento del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo.

Bosch rompió el protocolo que estila traje blanco y corbata negra en la juramentación de un presidente dominicano, y aunque vistió de blanco, terció una corbata a rayas negras.

Fueron desde el inicio, dos detalles que conformaban su voluntarismo, su terquedad catalana, su gran manera de conformar hechos, situaciones y tradiciones a su particular criterio, reacio al consenso y a los juicios ajenos, que a la postre, fueron los causantes de su prematuro derrocamiento.

Bosch asumía el poder sabedor de que los poderes fácticos dominantes le adversaban, empezando por la rancia, pequeña pero determinante oligarquía a quien Bosch despectivamente identificaba como Tutumpotes y la parejera aristocracia a quien el generalísimo Trujillo definía como “los borbones” y “pachecos”, además de la Iglesia Católica.

En una estrategia de marqueting político, Bosch logró sosegar a los trujillistas al enarbolar la consigna de “Borrón y cuenta nueva”, mientras el doctor Fiallo alzaba un látigo para castigar a los “negritos come cocos”, que es el 87% de la población dominicana.

Bosch infundió justificados temores en esos grupos de presión, porque la Constitución redacción suya promulgada el 29 de abril de 1963 limitaba la propiedad rural, instituía la enseñanza laica y prohibía la reelección, es decir, tres figuras nuevas que más bien son referencias de un gobierno impuesto por las armas, no por las urnas.

El embajador de Estados Unidos ante el gobierno del presidente Bosch, John Bartlow Martín, esclarecido periodista y escritor, refiere en su documental obra  El Destino Dominicano, cuanto intentó persuadir a Bosch de consensuar con la cúpula militar, al exigir la remoción del coronel Fuerza Aérea Dominicana (FAD) Elías Wessin y Wessin de la dirección del CEFA y los blindados, consensuando con Wessin una forma de avenencia, a lo que Bosh se negó adujendo que si el presidente no podía trasladar a un militar, no se jusificaba seguir en el mando.

El titular de las FFAA, mayor general EN Víctor Elby Viñas Román, que no fue de los gestores del derrocamiento de Bosch, como no lo fueron el general EN Renato Hungría Morell, ni el comodoro Francisco Javier Rivera Caminero, me confesó que Bosch se resistió a seguir gobernando, obligando a los militares a proveer al país de un sustituto, no ellos.

En los siete meses y dos días de su gobierno, con militares trujillistas, Bosch no permitió un solo crimen, su honestidad acrisolada nadie osa cuestionar, castigó las denuncias  de corrupción de Diego Bordas, Virgilio Gell y Abrahán Jaar, destituyéndolos, y en el eco de la historia, que lo exalta, repercute enalteciente su promesa cumplida.

“Dominicanos, mientras nosotros gobernemos, la libertad no perecerá en la República Dominicana”.

Ningún dominicano fue deportado ni preso. Ningún funcionario de su gobierno se hizo rico.

Juan Bosch fue un prócer de la democracia y la honestidad. Loor a su memoria y ejemplos referentes.

El Nacional

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