Opinión

El bazar de las miserias

El bazar de las miserias

Son minutos largos, pasan lentamente. Tratas de distraerte, pero la realidad golpea… es la miseria. A la izquierda una mujer fingiendo tristeza,  te extiende un brazo mientras muestra una criatura famélica que parece llegada de  Biafra.

Apenas digieres esa cruda estampa, cuando ya tienes al frente una especie de zombí con la camiseta arremangada hasta el pecho, mostrando una funda plástica manchada de sangre con un tubo drenando una supuesta o real herida producto de una supuesta o real operación quirúrgica.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano para no vomitar, aprovechas que la fila se mueve y sorteas el momento, con tan mala suerte que, de golpe y porrazo te estrellan en el vidrio una esponja que tú no esperabas y del susto casi sueltas el freno y chocas…. por tercer semáforo consecutivo te “limpian” el vidrio ya limpio. Próximo semáforo, y la historia se repite, pero con nuevos actores, un manganzón vende perritos viralatas muertos de  sed, otro, cual extraterrestre, con muchísimos artefactos en la gorra y el pecho, te vende todo lo que no necesitas para tu celular. Ante tu indiferencia, da paso a la haitiana que vende tarjetas telefónicas incompletas quien a su vez cede el turno a un vendedor de botellitas de agua rellenadas  en la llave de atrás de su casa.

Claro, antes de llegar a tu destino, debes esquivar al señor de la silla de ruedas, quien terminada su jornada, recoge su silla, la monta en el baúl de su carro y se va manejando, esto sin contar los 15 haitianitos que debiste apear del bonete, los vendedores de frutas, los que venden flores que, como los “chuflai” salen premiadas pero con marihuana, los que venden aritos que hacen bola de jabón, el que vende muñequitos que saltan, el que distribuye propaganda, el que recoge fondos para la iglesia de los santos y mártires del bendito sacramento de la eucaristía del paraíso tropical, y todo aquel que quiera recoger fondos para la fría en el colmadón.

Finalmente, llegas a casa y tienes que tomarte un trago para no explotar como un cohete.

¿Dónde están Salud Pública, Migración, el Ayuntamiento, Conani, la Policía Nacional y demás etcétera?

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación