Estuvimos todos los que teníamos que estar, los de la responsabilidad social y familiar, los de la solidaridad sin límite. Allá, en las profundidades de Los Haitises, dejamos nuestras huellas, nuestros aportes a la naturaleza: Quinientas plantas de caoba criolla, en una primera etapa.
Plantamos por Luis Adames, plantamos por nuestros nietos, plantamos por el planeta, al que cada día quitamos miles de árboles para convertirlos en papel, y posteriormente en material informativo, a través de los periódicos.
Sería indigno dejar de reconocer que la iniciativa fue del ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, doctor Jaime David Fernández Mirabal, quien estuvo con nosotros y orientó sobre las especies nativas que conforman el Parque de la Biodiversidad.
De él supimos que República Dominicana está caracterizada por poseer una gran diversidad de especies de plantas, las cuales sobrepasan las 6,000 y alrededor de 36% de ellas son endémicas; esto quiere decir que en condiciones naturales sólo crece en esta parte del mundo.
También la administración del periódico nos ofreció las facilidades de lugar para que la actividad culminara con éxito. Felizmente, así fue.
¡Ah!, pero eso no es todo. ¡Imagínate los colores que disfrutamos! Hermosos los distintos tonos de verde de las plantas y los vivos tonos rojos, amarillos, morados, azules o violetas de flores, hongos y de algunas aves. Así como las diferentes formas y tamaños de las especies vegetales.
Esto sin dejar de lado, el refrescante chapuzón que se dieron algunos en el nacimiento de un río que bordea la parte Sur de lo que será el bosque de El Nacional.
Estoy seguro de que la experiencia resultará útil para tomar mayor conciencia de que los bosques son parte integral del desarrollo sostenible del planeta debido a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporciona.
La primera parte de la responsabilidad fue asumida. Ahora hay que seguir insistiendo en el tema, ampliando el bosque y protegiendo lo que fue plantado.

