Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Frente al déficit fiscal de nuestra economía, los sectores políticos enfrentados pueden continuar jugando a insultarse, a repetir torpezas, a insistir en mencionarse “la madre del play”, o si prefieren pueden también aprender de los errores y comenzar a corregirlos.

Lo que aquí se llama sociedad civil (con minúsculas), que es solo una pequeña parte de la Sociedad Civil (con mayúscula) y que reúne a ciudadanos que se agrupan “para tomar decisiones en el ámbito publico, sin formar parte de las estructuras gubernamentales”, esa sociedad civil debe salvarse de la trampa de “atajar pa’ que otro enlace”, servir de artillería urbana a sectores políticos que quieren alcanzar mediante el caos y la revuelta lo que no alcanzaron en las mesas electorales, y destruir en la opinión pública -política y personalmente- a quien no han logrado vencer en las urnas.

Lo cierto es que a partir de los resultados obtenidos, podemos afirmar que el diseño de los montos del Presupuesto 2012 no pudo ser peor.

En la pieza se estableció un déficit para el gobierno central de algo mas de RD$22 mil millones, unos 32 mil millones menos que en 2011, pesar de saberse que 2012 iba a ser un año electoral, donde siempre ha habido un importante aumento en el gasto del  gobierno.

Sólo entre la caída de las recaudaciones y los subsidios que el gobierno entregó a las EDES para no transferir al ciudadano unos precios de la energía eléctrica que pondrían en peligro la paz social, este dejó de recibir o tuvo que gastar unos 69 mil millones más de lo presupuestado.

Y hubo aumentos en el gasto corriente (el 72% en Educación) y en inversión pública, donde se gastaron 42 mil millones más de lo presupuestado. Las obras, los pagos en que se emplearon esos dineros están ahí para quien quiera verlos. Pero cuidado, que de seguro también está la sempiterna corrupción, la que si abarcara, por ejemplo, el 10 por ciento de cada presupuesto, en el caso del 2012, con una pieza superior a los 500 mil millones, estaríamos hablando de cinco mil millones de pesos, que son los mismos 500 millones de un presupuesto de cinco mil millones.

Y es que nuestra cleptocracia -como ciertos señores de nuestra oligarquía empresarial a la hora de pagar impuestos o recibir subsidios- es insaciable.

En nuestro país, la corrupción es una rueda que cada gobierno no frena sino que acelera.

Entonces, a partir de lo ocurrido, no es la hora del caos sino del aprendizaje y las correcciones. Aprender de los errores.

Hablo de luchar contra la corrupción, uno de los hándicaps mayores de los dos últimos gobiernos del PLD, que en ocho años no fue capaz ni siquiera de someter a la Justicia  a un solo funcionario importante, a pesar de que más de uno no supera la más mínima “auditoría visual”, el “antes y el después” de su paso por el gobierno. Don Hipólito por lo menos nos entretenía con Renoves y otros versos, o con el sometimiento de su director de Bienes Nacionales, más por deslenguado e irrespetuoso de la figura presidencial que por supuestos actos de corrupción. Pero lo sometió.

Y hablo también de transparentar el gasto público. Volver a las publicaciones de los pagos del Presupuesto en la prensa escrita.

Hablo de aumentar la calidad del gasto, y priorizar las inversiones del Estado, pues en un país donde cuatro de cada diez ciudadanos son pobres, nadie debería ganar más de RD$500 mil, ni deberían existir “barriles”,

El Nacional

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