Tocado el fondo: afinar la puntería
Si fuese cierto aquello de «la guitarra y el violín» que aquí padecemos cada cuatro años, si fuera cierta la frase, diríamos que hoy el país es un violín atropellado.
Un violín atropellado, tocando en el fondo del olvido, con una sola esperanza: que sólo se toque ya con guitarra, (valenciana, que son las mejores.)
El país anda tocando fondo, y no le quedan ya guitarras que tocar. Toca fondo una Policía Nacional que al fin, y digamos que era hora, parece decidida a tomar el toro por los cuernos, el sol en Puerto Plata y los ratones por el rabo. Hemos tocado el fondo, o sea, que sólo nos queda ya subir, recuperarnos, encontrar el camino de lo principal afinar la puntería, olvidando los violines y que suenan las guitarras para que las escuchen todos.
Estamos tocando el fondo, y al santo gobierno sólo le queda afinar la puntería, con tan buena suerte que para hacerlo cuenta ya con las conclusiones de su Cumbre Presidencial, que debe ser una especie de mira telescópica para dispararle al progreso y la revolución social.
Ha sido una Cumbre con lamentables ausencias, es cierto, pero con el éxito que significan siempre los acuerdos, el retomar viejas propuestas, prioridades prioritarias y principales, mil veces planteadas, prometidas, y a programas de gobierno, discursos y planes me remito.
Con el Dialogo Nacional pasó igual en 1998, con la salvedad de la ilusión pérdida, sueños truncos, porque nosotros, «los de entonces, ya no somos los mismos.» Si el gobierno quería propuestas, definición de prioridades, ahí las tiene. Ahora sólo queda afinar la puntería y cumplir los compromisos contraídos, los acuerdos suscritos. Afinar la puntería. Hablo del último cuplé peledeísta, si es que quiere sobrevivir a sus descuidos. Al fin, el temor/trauma que para el país fue el desgobierno del PPH, él solo no le dará al PLD para ganar más elecciones, y en junio en el PRD podrían sonar otras guitarras.
El gobierno quería propuestas: ahí las tiene: A ver ahora, ¡qué carajo va a hacer con ellas! Afinar la puntería, eso, retomar los principios plasmados por el mejor Bosch en su Constitución de 1963, con No reelección incluida y la educación primero, por ejemplo, por honor, por el país, por agradecimiento a un viejo sabio de Río Verde. «¿Comprende?»
elbulevarconpablo@gmail.com

