La descalificación y los insultos contra los analistas políticos que en determinadas coyunturas coinciden con tal o cual partido, de parte de los fundamentalistas del partido afectado por dichas coincidencias, no es una practica exclusiva de ninguna institución política.
El insulto y la descalificación ha sido el instrumento de chantaje e intolerancia preferido, pero eso sí, a dos bandas, de todos los colores.
Ha ocurrido mil veces en nuestras luchas electorales, en nuestras sempiternas querellas políticas. Y una vez más, en eso estamos.
La más reciente victima de esa práctica ha sido el admirado Juan Bolívar Díaz, uno de nuestros maestros de periodismo televisivo, cuyas entregas periodísticas en esta ocasión han estado más cerca de las posiciones del PRD que las del PLD, o por lo menos sus críticas hacia el PLD han coincidido con las posiciones del partido blanco. Algo parecido a lo que nos ocurrió a otros con Hipólito Mejía, en especial en los dos últimos años de su gobierno.
En el caso de Juan, la reacción de los fundamentalistas peledeístas ha sido la descalificación, la critica personal y una vez más el insulto, lo que pública y militantemente hemos criticado.
Pero quedarse solo en el ejemplo de Juan Bolívar es sesgar el análisis.
Es condenable todo lo que se ha hecho para difamar a un periodista de la trayectoria ética de Juan, sí. Pero, cuidado, no es menos grave actuar de la misma forma contra los periodistas o intelectuales que coinciden o parecen coincidir más con el PLD que con el PRD.
Aquí la intolerancia, el chantaje y el insulto son como el buen futbol . A dos bandas.
En esto momentos, intelectuales y periodistas cercanos al PRD, hablan de la existencia de sistemas de manipulación que apuestan a la destrucción moral de sus adversarios, para referirse a los periodistas o intelectuales que, al igual que ellos, siendo independientes, sus planteamientos coinciden pero no con el PRD sino con el PLD.
Al partido morado se le otorgan unos calificativos que sus fundamentalistas merecen, pero no en exclusiva. Esos insultos y sus emisores responden a históricas perversiones de lo que yo llamo la partidocracia dominicana, que viene desde la fundación de la República hasta ayer como a las once, e incluye a todos los partidos que gobierno han sido, incluidos los partidos comunistas que recibían el oro de Moscú o de China y hasta de la UASD, y ONGs con vocación de poder partidario que reciben financiamiento de embajadas extranjeras.
El PLD gobierna, y el gobierno del PRD 2000-2004 no está lejos. Entonces, que cada quien compare arrogancia y sentido absoluto de la verdad. Irrespeto al libre ejercicio del periodismo.
Critiquemos la descalificación y los insultos vertidos contra los analistas políticos por los fundamentalistas que no comparten sus escritos pero eso sí, esto debe incluir a todos los analistas de todas las coincidencias, preferencias, simpatías o humanas parcialidades. Como dijo la madre superiora del convento: Él dijo a todas, hermanas, a todas.

