Opinión

el Bulevar de la vida

el Bulevar de la vida

 “Nadie se va a morir la vida toda, nadie se va a morir menos ahora , que el canto de la patria es nuestro canto.” S. Rodríguez

       Bien lo decía Enrique Jardiel Poncela: “Para encontrarle sentido a la vida no hay como morirse”. 

         A uno, menos trágico que el hombre de las once mil vírgenes, le basta con un quebranto que imponga cierto descanso.

         Afloran entonces los deseos de hacer cosas y comienza uno, como Proust, a buscar, a juzgar “el tiempo perdido.” Libro fundamental.

         Así, repasa uno los años transcurridos, las utopías inconclusas, “las cartas de malos amigos, escritas en hora mala”, los sueños rotos, y sólo nos queda la incertidumbre de no saber si habrá valido la  pena. “Ay, si hubiéramos sabido, que la vida era esto.”

         Ante tal desilusión, sólo nos ampara Sor Sabina, el Joaquín, por aquello de: “no hay nostalgia mayor/ que añorar lo que nunca jamás sucedió”, y hablo de proyectos sociales, políticos o existenciales, tauromaquia de fábulas erradas porque era mentira que las abuelitas volaran, incluso en el Caribe.

         Pero “no os desesperéis”, que a pesar del espanto, no hay doble vía en la avenida del pasado; y el suicidio, como los zapatacones ya no se lleva por antiestético, (la sangre sólo fue romántica en el XIX).  Entonces, sólo nos queda volver.

         Hablo de volver a nuestras trincheras de esperanza, reinventarnos la vida y sus pasiones, que el amor y la fe bendigan las noches y esa María Magdalena mulata nos ame incluso en viernes, “reincidir en la esperanza”, eso, aunque sea verdad que a pesar del Just for Men la frente está marchita “porque las nieves del tiempo blanquearon mi sien.”    

         Ante tanta adversidad, sólo queda volver de nuevo a la vida, trincheras de esperanza, volver a la patria, al amor y sus pasiones…y  cantarle:

         Vuelvo a ti y estoy lleno de pasiones/ me pueblan algunas ironías/ dos o tres desengaños/ y muy pocos rencores.

         Volver  es empezar, pero más viejo/ sólo un sueño me queda de estandarte/ media vida me mira en el espejo/ y  sólo  una voz tengo…..para entregarte. El mundo anda borracho de intereses/ se internó la utopía en El Veintiocho/ pero vuelvo a tus calles, sudoroso/ y caliente el corazón… para quererte.

El Nacional

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