Habrá que revisar los anaqueles de la historia, sacar a pasear todas las mezquindades acumuladas, saludar a Lucifer si nos visita.
Algo habrá que hacer, pero cuanto antes hay que determinar el jodido momento en el ser nacional perdió el camino, la cordura.
Quizás fue cosa de esa generación de hombres que el trujillismo frustró o asesinó. O tal vez se debió a que nos mataron los mejores en aquellos doce años de tan heroico pero funesto recuerdo.
Tal vez la respuesta está en la frustrada Constitución boschista de 1963, o en la traición a su santo padre, de dos de los tres partidos que han gobernado el país desde 1963 hasta ayer y lo han hecho al alto precio de dejar de ser quienes eran; que los partidos, como los amores, ay, «cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también, según habla Kundera refiriéndose a los imperios.
Entonces, harto de tantas derrotas repetidas, uno pregunta con la torpeza de un cura sentado en una gallera o la incomodidad de un sicario escuchando una misa, en qué jodido momento decidimos los dominicanos suicidar la democracia matando sus valores, perdiendo el norte del respeto y la decencia, la definición de las prioridades nacionales.
Una elite de funcionarios del sector público financiero es pensionado con salarios de «querida» de jeque enamorado, (a través de reglamentos que aprueba la aristocrática Junta Monetaria), mientras 17 mil seres humanos trabajadores cañeros que el tiempo venció, mendigan frente a palacios y congresos una mísera pensión de cuatro mil pesos para morirse un mes/año después… cristianamente.
Funcionarios competentes, y hasta los incompetentes, se refieren al drama social que los feminicidios plantean, -con sus mas de 800 huérfanos-, pero resulta que en todo el país el Estado solo dispone de dos Casas de Acogida para mujeres maltratadas y 23 Unidades de Protección de la Mujer. (CONANI es un verso sin rima ni ritmo, como un merengue sin letras).
La fiscalía de la provincia SD recibe algo menos de millón y medio de pesos mensuales para hacer su trabajo, mientras la violencia aumenta como hongos de otoño y crecen los enanos. En la fiscalía de Santiago hay un solo psicólogo para todo el municipio. Y mientras el déficit habitacional del país se acerca peligrosamente al millón de viviendas, el Estado regala dos millones de pesos en bonos para que unos señores compren unos apartamentos en Los Cacicazgos, construidos con nuestros impuestos.
Con tantas absurdidades repetidas, no es extraño el aumento de la violencia, la nostalgia autoritaria que recorre una sociedad atrapada en la anarquía, la impunidad, la ineficiencia y la incitación diaria y repetida a la delincuencia y lo mal hecho, parafraseando a Sor Joaquín, el Sabina, digamos que ser honesto no debería salir tan caro ni ser ladrón debería valer la pena.
No será país por mucho tiempo, por lo menos país en paz, una sociedad donde ser honrado es sinónimo de ser pendejo, con club y todo.
Estamos locos, don Radha. Somos lideres negativos de A. L. en horas de clases en las escuelas publicas, pero la ADP es autorizada por el ministerio de la cosa a perder tres días de clase, como si no se pudiera votar en domingo.
En qué momento nos convencimos los dominicanos de que, como algunos amores, nos queda grande la democracia, la civilización, la paz. Cuándo tomamos la decisión jodida de llamar a un Trujillo cualquier tarde, en cualquier semáforo irrespetado y caótico.
Tal vez hoy la madrugada está mas oscura porque va a amanecer. Quién sabe Sabrá Dios, uno no sabe nunca nada…
