Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

La posibilidad de una nueva repostulación de Leonel Fernández es tan cierta como el derecho que tiene un partido a llevar como candidato a quien le garantice la victoria.

Desde ya les anunció, que esa repostulación no va a depender de los pruritos democráticos de los sensatos demócratas del patio, ni del oportunismo chistoso de quienes por su pasado deberían guardar silencio.

Ella no depende, -y es mucho decir-, ni siquiera de Margarita, que como madre y esposa, tiene el derecho de exigir a su marido un descanso, mire usted, que París siempre será París, el Sena espera, tardes de Praga, ay, Buenos Aires de Borges con sus libros, pero además, hay una niña que disfrutaría muy mucho unas vacaciones palaciegas de su padre, o sea, un poco de crecer en feliz anonimato, pero no.

El que LF acepte la repostulación no depende de sus adversarios, la familia, los amigos, un bulevar, sino de la demoscopia, las encuestas quiero decir.

El asunto es sencillo (como besar y ser feliz cuando se ama.)

Hablo de que si llegado mayo de 2011, LF duplica a sus adversarios internos en todas las encuestas, entonces, no habrá manera de que pueda evitar la dulce batalla electoral… una vez más.

Algo diferente ocurriría si Danilo Medina, -convertido después de 2007 en el único adversario frontal de LF- se lanzara a las calles desde mayo 17, y lograra superar, igualar o empatar técnicamente con LF en las encuestas.

En el PLD, más de un presidenciable ha optado por el camino de arrimarse al mandatario, sin tomar en cuenta que el profesor puede ser y fue magnánimo, solidario, sabio y paternal con sus alumnos de la UASD, yo lo sé, pero en la universidad de la política la vida le mostró sus garras, le envió sus limones y el señor hizo sus limonadas.

Y ahí está. Gobernando con sus luces y sus sombras. Con su vocación para generar confianza en los inversionistas, su decencia y buenas formas, su excelente equipo económico de Valdez y Juan, Camilo, Temo, Bengoa, con su SENASA, la de Tatis, tan preñada de éxitos, pero también con su criticable forma de no imponer su autoridad ante los malos compañeros/funcionarios y/o amigos, que han embadurnado con sus fortunas meteóricas y su dispendio chulero, el buen nombre ético que alguna vez simbolizaba el partido de Juan Bosch.

La repostulación no depende de Hipólito ni Miguel, y menos de un bulevar, sino de Acevedo y don Pepín con los resultados de una posible encuesta Gallup-HOY en abril de 2011.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación