Los triunfos electorales del PLD son el mérito de esa organización, pero al mismo tiempo son, además, el resultado de la incapacidad de sus adversarios.
(A esto debemos añadir la puesta en marcha de una estrategia de real politik que consiste en aplicar desde el poder y simultáneamente dos agendas ética y políticamente opuestas entre sí. Una de ellas atiende lo programático e institucional y la otra -con un pañuelo en la nariz- permite descender hasta las cloacas de la política clientelista, en pragmática adecuación a las exigencias del mercado político electoral dominicano, sin miramientos éticos ni poesías, insisto.
El PLD ha sido exitoso ELECTORALMENTE gracias a la incapacidad de su adversarios y a la aplicación combinada del librito de Bosch (en lo formal) pero sin olvidar el de Balaguer (en lo clientelar y otros olores)
En la aplicación de esa estrategia de pragmatismo ideológico full, el PLD ha logrado reunir a Morales Troncoso con Miguel Mejía, a Jaime David con Wessin Chávez, a Domínguez Brito con Quique Antún, todos casi felices en el mismo gobierno; y así ha ido el PLD coleccionando mayorías. Y es que los representantes políticos son la expresión de las preferencias de los representados, aunque duela. ¡Claro!, eso si vamos a jugar a la democracia.
Las críticas a la actual gestión del PLD son incontables, en especial las que tienen que ver con la impunidad ante supuestos actos de corrupción que el exhibicionismo chulero confirma, porque al fin, aunque DEPRECO no sirva para nada, piensa uno que a exhibición fantoche de riquezas inexplicables, relevo de pruebas, amor. Y hablo de críticas por haber priorizado la educación sobre la construcción, incluso cuando el país le ha enviado señales de apoyarlo en esa tarea a través del lunes amarillo. Y no hablemos del aumento de la inseguridad en las calles y el galopante deterioro de la Policía Nacional, percibida por la ciudadanía como parte del problema y no de la solución.
Sin embargo, a pesar de estas decepcionantes realidades, el PLD sigue ganando elecciones. Y entonces, ¿qué explica tantos éxitos peledeístas, incluida su brillante recuperación en la lucha para las elecciones presidenciales del 20 de mayo logrando remontar una desventaja de más de 15 puntos en agosto para situarse 3.5 puntos por encima de su adversario en marzo?
Amén de la aplicación eficiente de la estrategia de las dos agendas ya citada, el PLD sigue ganando elecciones porque sus adversarios no han sido capaces de presentar al electorado una alternativa de mínima confianza y credibilidad.
De todos los atractivos de la candidatura del PLD, el mayor de ellos consiste en que su adversario y única alternativa para mayo 20 es el PPH (la tendencia perredeísta que ahora llaman Proyecto RD) y no un Partido Revolucionario Dominicano renovado y unificado en torno a las ideas de Peña Gómez, ideas que de la mano de los liberales de Washington llevaron a ese partido al Palacio Nacional en 1978.
Para ganar elecciones, el PLD se alejó ideológicamente de Bosch y se acercó a Balaguer. Para no perderlas, el PRD debe acercarse a Peña Gómez y alejarse del PPH. Lo demás son pretextos (como el del viento para hacer volar tu pelo, o la noche para no dejarme ver tu cuerpo, ¡!ay, mujer!!)

