Opinión

El bulevar de la vida

El bulevar de la vida

Un Baninter político, un Bancrédito social

          En septiembre 2004, los dominicanos nos montamos un nuevo Código Procesal Penal para Washington o Buenos Aires. Y lo hicimos, a pesar de ser -como somos- un Macondo institucional, un Hondo Valle con grama, cuya evidencia mas lastimera es la Policía Nacional, dueña de un descrédito de tal magnitud, que en el momento de un asalto, un choque, la presencia de una patrulla policial más que seguridad genera miedo, temor, inseguridad a los ciudadanos. 

          Así, de repente, en pocos años, un caos solo e inmenso se ha ido entronizando en la vida de los dominicanos, y el caos del transito es el mejor ejemplo.

          Los AMET sólo son capaces de aplicar la ley de tránsito a los miembros del Club de los pendejos, dado que los señores de las bandas choferiles andan bien armados, queman guaguas, le entran a batazos a chóferes de las guaguas del Estado y también a cualquier ciudadano que ose subirse a un vehículo que no pertenezca a su pandilla de «padres de familia», como si los demás fuéramos «hijos de la gran p…. »          Así languidece un país, tomado por la delincuencia de todos los colores y modales, desde la más llana, la del jodedorcito que roba celulares y carteras, hasta el encumbrado señor con su mafia policlasista y polipartidista con vocación de lavandería. Nunca como ahora se ha celebrado tanto la delincuencia, se ha premiado tanto el deshonor, la traición, la ofensa. Hagan memoria, escuchen Cambalache: «Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclado la vida, y herida por un sable sin remache ves llorar la Biblia contra un calefón.»

          ¿Qué hacer? Tal parece que será necesaria una crisis política de la mag nitud de la crisis financiera de 2003 para que el país encuentre el camino. Hablo de que sólo después de los excesos de Baninter y Bancrédito, fueron posibles los cambios y ajustes en un sistema financiero que llevaba 20 años de irregularidades, marrullerías, complicidades y colindancias familiares, o sea, vagabunderías toleradas todas. Hoy, el de la RD es uno de los sistemas financieros más confiables del hemisferio.

          Entonces, parece inevitable un Baninter político, un Bancrédito social para que los dominicanos encontremos al fin el camino de la civilización democrática, el dulce imperio de las leyes. Es una pena, pero los pueblos, como los hombres, sólo aprenden sufriendo. Al sólido, seguro y confiable sistema financciero nacional me remito. Muchas gracias.

pablomckinney.com

El Nacional

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