Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Que la verdad es la primera víctima de la guerra electoral lo supimos hace tiempo.

Lo que nos faltaba por aprender es que además de la verdad, la otra víctima de un proceso electoral en una patria débil institucionalmente es la decencia, el mínimo respeto.

Lo que a los dos candidatos presidenciales punteros les faltó por conceptualizar en un imposible debate, sobra de insultos en las redes sociales y especialmente en la  sección de comentarios de algunos diarios de parte de los talibanes de blancos y morados.

Las secciones de comentarios de los diarios digitales se han convertido en el Foro Público trujillista de la postmodernidad bananera de nuestro país, ay, siempre tan aplazado. Y es que a menos racionalidad y mayor incapacidad para debatir ideas, más insultos.

Insultar no es solo una falta de educación sino además, la evidencia de carecer de forros argumentales y no haber superado la etapa del neandertalismo ágrafo y monosilábico, el pensar con faltas de ortografía.

Uno reconoce como Umbral, que la política es turbia y heroica por tradición, “pero es que no estamos ya en la política, sino en el gansterismo virtual, el todos contra todos”.

En lo del “gansterismo virtual”, el escritor se nos adelantó 20 años, pues es ahora cuando definitivamente se ha impuesto lo digital, lo tecnológico, en un mundo donde la política ha devenido en una actividad empresarial, tan alejada de postulados ideológicos,  sociales y humanos.

Hasta hace poco, en homenaje a McLuham, el mundo era una aldea global. Todavía lo sigue siendo, pero ahora, además, es una aldea deshumanizada, plebe e irrespetuosa.

Tiene uno escrito por ahí, que los procesos electorales son como la etapa del desamor a la hora del olvido: nos muestran lo peor de una pareja/sociedad, y sobre todo de una democracia y sus sistema de partidos. Lo del amor tiene que ver con el santo fornicio, lo del proceso electoral tiene que ver con la lucha por el poder político. Freud diría que es una redundancia.

El lunes 21, el país recuperará la marcha, y en la tarde nos volveremos a encontrar en Cuesta o en el bar de la esquina. Entonces, entre todos, tendremos que ponernos a pensar qué hacer con esta democracia nuestra, gris, exclusiva y papelera, que ahora, además, se nos ha vuelto vulgar, irrespetuosa, cínica y un poco puta.

El Nacional

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