Un buen día
El de ayer, fue un buen día para la imagen del superior gobierno y hasta para la del inferior.
Ayer supimos que por primera vez en 2009, Aduanas e Impuestos Internos recaudaron más dinero del estimado; nos enteramos de la multa que la DGA impuso a CEMEX e Itabo, que no son la fábrica de velas de Juancito Pérez Vidal, alias Tito. Gracias a una auditoría de la CC, nos enteramos que en la construcción del Aeropuerto de La Isabela ha habido violaciones legales y contractuales, además de graves irregularidades financieras.
Como si fuera poco, en El Bulevar TV, el secretario de Trabajo nos adelantó el acuerdo por un aumento del 15% en el salario mínimo. La SESPAS clausuraba 68 plantas procesadoras de agua en botellones por atentar contra la salud popular, y Obras Públicas arrancaba su Plan Nacional de Asfaltado con una inversión de RD$ 10,800 millones.
Todo un buen día. Sin embargo, el gobierno debe evitar hablar, teorizar y conceptualizar sobre aquella ley, teoría o concepto que políticamente no está en capacidad o voluntad de llevar al campo de los hechos. Hablo, por ejemplo, del Reglamento de la Ley de Migración, que debe imponer cierto orden al lento proceso de fusión dominico-haitiana que ya podemos ver hasta en los semáforos. Hablo de mencionar la DPCA o la sufrida Comisión de Ética, de la aplicación de la Ley de libre acceso a la información, o del poema borgiano de la Ley de licitación contra el grado a grado. Se trata de evitar el divorcio entre sus propias leyes/instituciones y su disposición a cumplirlas y hacerlas cumplir.
El de ayer, fue un buen día gubernamental. Felicidades a los agraciados. Pasen por donde Cachita: Hernández, Camilo, Rojas Gómez, Puig, Díaz Rúa. Pero, a pesar de estas luces, no se debe olvidar que si bien la política es el arte de lo posible, lo es sólo después de haber luchado por lo imposible. Parece frase de Bosch, pero es del canciller Bismarck. ¿Comprende?

