Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

La tercera ola (2)

Y llegó agosto 16 de 1996. Recepción en Palacio. Algunos trajes desajustados, algunos donados por amigos ricos solidarios; la mayoría sin la glamour de Hippólito, el de Época. (La pobreza, como el amor, es difícil de disimular.)

         Pero ahí estaba el futuro. Así se inició un buen gobierno de jóvenes, que la gente disfrutó mucho y valoró mejor durante tres años.

         Leonel, luego de un inicio de lógica timidez e inseguridad a partir de su inexperiencia en asuntos de Estado, apoyado cada lunes en la reunión del Comité Político tomó el pulso del gobierno, y para los asuntos del día a día y para escuchar a los “compañeritos de la base” se apoyó -como en 1995- en Danilo y algo en Temo tan imprescindible entonces y hoy tan alejado, ¡quién lo diría!

        De esos años de “primer ministro” le viene a Danilo el aprecio de unas bases moradas que aun frente a un LF líder y Presidente, en 2007  le permitieron obtener casi un 30% de las preferencias moradas.  

         Era el año 2000. Ante la historia queda el recuerdo de un periodo gubernamental donde un jefe de Estado  imponía con buenas maneras su visión modernizadora del país. Se mejoró el servicio a los usuarios de las oficinas públicas, surgió el Plan Quisqueya Verde por el verde y la patria, y se creó el PARME para modernizar y sobre todo pensar el Estado, se impulsó como nunca el Poder Judicial, se importantizó en salarios el trabajo del maestro dominicano… y mil cosas más.         

         Mientras tanto, el PRD tomaba los barrios y arreciaba con éxito en su labor opositora, ¡a más de una protesta por día!, todo un record mundial, y el gobierno “hacía aguas” de impopularidad. Fue entonces cuando a un “genio” de la estrategia política se le ocurrió sugerir la creación del PEME para enfrentar con clientelismo de botellines o nominillas las protestas. Ese PEME, y otras conocidas “indelicadezas” administrativas, más la impunidad irresponsable que le siguió, desataron los demonios antiéticos, las miserables ambiciones humanas tan reprimidas durante el reinado ético de Juan Bosch.

         Algo había comenzado a morir en el peledeísmo triunfante. Alguien había mandado a enterrar a Juan Bosch antes que Jehová lo hiciera… Y ya nada sería igual.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación