Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Casa de citas (3)

“Tu piel mi mar, tu humedad mi puerto y yo, solo un velero que encalló en tus besos.” J. Umbrales.

        Ahora que muchos andan como Benedetti, “consternados y rabiosos”  por el museo de absurdos impunes en que se va convirtiendo nuestra sociedad, quizás sea útil ir al meollo del problema, o por lo menos a una de sus aristas principales que bien podría explicarnos qué c… nos pasa a los dominicanos como sociedad supuestamente civilizada y supuestamente democrática.

       Hablo de “El hombre Light”. .

         Enrique Jardiel escribió que, las mujeres “cuando mejor calzadas están, en peores pasos andan.” Bien calzado está el ser occidental, curtido de  Marinas, Blue mall, firmas, Ipad y BB, pero cada vez más pobre de alma y sin camino, porque Dios está de vacaciones, los partidos políticos se parten en sus principios fundacionales, y la familia, ay, la familia es ya un instrumento Ikea de cinco años de duración, si todo sale bien.

         No es casual el aumento y éxito de los nuevos movimientos religiosos o espirituales,  (alternativas a la religión “oficial”) que andan a la caza de almas que se han quedado sin norte ni guía, como a veces los amores se quedan sin fe o una patria sin camino. Pero el problema está en otra parte.

         Sin que lo supiéramos, por fundamentalismo religioso, incapacidad para definir nuestras verdaderas prioridades como ciudadanos, por la ya vieja crisis de la educación familiar y la formal, por esta meteórica revolución tecnológica y su terrible contrarreforma humanística, por todo eso, entre todos, hemos ido creando El hombre Light.

         Para definir el término, nadie mejor que su creador, el psiquiatra y humanista español, Enrique Rojas. (El hombre Light. Ediciones Temas de HOY, 1992, Págs. 11 y 13).

          “Carece de referentes, tiene un gran vacío moral y no es feliz, aun tendiendo materialmente casi todo (…) Se trata de un hombre relativamente bien informado, pero con escasa educación humana, muy entregado al pragmatismo, por una parte, y a bastantes tópicos por otra. Todo le interesa pero a nivel superficial; no es capaz de hacer la síntesis de aquello que percibe, y en consecuencia, se ha ido convirtiendo en un sujeto trivial, ligero, frívolo, que lo acepta todo, pero que carece de unos criterios sólidos en su conducta. Todo se torna en él, etéreo, leve, volátil, banal, permisivo, Ha visto tantos cambios, tan rápidos y en un tiempo tan corto, que empieza a no saber a qué atenerse o, lo que es lo mismo, hace suyas las afirmaciones como “Todo vale”, “Qué más da”. Y así nos encontramos con un buen profesional en su tema, que conoce bien la tarea que tiene entre manos, pero que fuera de ese contexto va a la deriva, sin ideas claras, atrapado –como está – en un mundo lleno de información que le distrae, pero que poco a poco le convierte un hombre superficial, indiferente, permisivo, en el que anida un gran vacío moral.”

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación