Entre Anthony y las razones de amor al Metro
Las críticas a la decisión de construir en la ciudad de Santo Domingo un Metro madrileño con chicharrones y casabe incluidos, tenían sustento, como el cantar de doña Violeta Parra tenía «sentido, entendimiento y razón».
Sin embargo, construido ya, con gratis vueltitas navideñas como regalo, es innegable que además de lo que este moderno servicio de transporte supone para la autoestima nacional, su gran aporte ha sido la posibilidad cierta de salvarnos de la barbarie cuya representación más auténtica, atroz y abusiva es encarnada por el grupo empresarial FENATRANO.
Pocos grupos empresariales del país han demostrado tanta insensibilidad e irrespeto hacia los pobres nacionales, con la agravante de que actúan bajo el manto de la imagen del CHE, lo que les convierte, además, en cínicos del chantaje.
¡Pobre don Ernesto Guevara de la Serna, extrapolado desde su heroico ejemplo a triste moda; de digno baluarte de los pueblos, a exhibición artera de su foto por quienes en sus acciones son la perfecta negación de su ejemplo.
Y por ejemplo, recordemos que el barril de petróleo llegó a costar US$147 hace cinco meses, y hoy, a las 9 y 24 de este mañana de viernes, ronda los US$34 en el mercado de New York. Es decir que ha sufrido una disminución de US$113, pero los señores empresarios de FENATRANO no se han enterado y «siguen en reflexión y cábala, meditando, con ayuno incluido, sobre la posibilidad de algún día reunirse para estudiar la viabilidad de una posible esperanza de que talvez en algún año puedan bajar el costo del pasaje a los pobres dominicanos de los que ellos son verdugos de excepción y martirio.»
El Metro tiene una virtud innegable: representar la posibilidad de algún día librarnos de tanto chantaje, irrespeto a la vida, y abuso contra los pobres nacionales, es decir, la mayoría del país.
(P.D.:Como Dios aprieta pero no ahorca, esta noche Anthony Ríos llega con su vellonera a El Maunaloa, lo que demuestra la innegable existencia de María Magdalena, enamorada. Por cierto, «¿Por qué la llave de tu cama no aparece ahora?»)
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