Cuba, una sola familia
Lo que no lograron el Pentágono ni el Kremlin con sus mentiras repetidas. Lo que no pudo el FBI, y menos la KGB, el DNI tan gris o la CIA tan mortal por sinuosidad.
Lo que no pudo -en Miami- tanto dolor contado en millas, ni pudo en La Habana tanta libertad tan sepultada, ¡ay!
ni pudo Fidel ni pudo Reagan, pues mire usted, que quizás lo pudo un chico colombiano de camisa negra y unos amigos cantores. Hablo del arma poderosa que puede llegar a ser una canción y sus coros. Siento y luego existo.
De todos los versos de esta tarde, uno se queda con Martí como siempre: Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni oruga cultivo: Cultivo una rosa blanca, pero hubo una frase que demasiado rápido dio paso a otra, y yo debo rescatarla: Cuba, Cuba, una sola familia.
La división de la familia cubana es la más trágica expresión de todo lo ocurrido en esa patria en los últimos 50 años, y hacia la solución de ese drama deben ir las canciones, los esfuerzos: Cuba, Cuba, una sola familia.
Claro que para lograrlo hay que acudir al perdón que no al olvido. Destacar lo que une a los cubanos de aquí y de allá. Y nada une tanto a estos asere de Fidel o Mass Canosa como una canción. Eso sí, ni de Silvio ni de Chirino, sino del Benny al que todos aman: Yo para querer no necesito una razón, me sobra mucho, pero mucho corazón.
En 1995, Mandela utilizó el mundial de rugby celebrado en Sudáfrica para unificar sentimentalmente a esa nación dividida por el odio racial que el asco humano que fue el Apartheid había sembrado en ella. (Hay un libro maravilloso que lo cuenta: El factor humano, de J. Carlin. Creo que está en Cuesta.) A los cubanos no se les da muy bien el fútbol. Pero ¡cuidado! que hasta Dios saludaría a Cuba si pudiera bailar un son con La Magdalena en Tropicana. Por eso, tenía que ser la música quien dijera: Cuba, Cuba, una sola familia. Al fin, amor, el cariño que te tengo/yo no lo puedo negar/se me sale la babita/ yo no lo puedo evitar. Con perdón, que esto no iba don Radha, pero usted sabe.

