Poema por lunes
«Hay personas que aman tanto a Dios que no les queda amor para el prójimo».
Graffiti en un barrio de Madrid.
Para que fortalezcan el ánimo y puedan sacar fuerzas para continuar leyendo este rosario de malas nuevas que es un diario de lunes.
Ahora que a los dominicanos nos ha dado por matarnos en las carreteras, Las Américas es una boca de lobo, y nos asaltamos en cualquier esquina.
Por encontrarle encanto a unas Navidades más grises que un adiós sin besos, les propongo como regalo estos poemas, -tan desconocidos como geniales-, sólo para que puedan terminar de leer los diarios, ver los telediarios, y salir, entonces, con el arma de la poesía en la memoria, a lucha cotidiana por el pan y la hipoteca, vuelta en el Metro, caminata en Barrio Chino, porque no se mueran las «fuerzas vivas» y en enero se pongan de acuerdo en echar andar a un país siempre aplazado, bullanguero, olvidadizo, y baila penas, las de esta Navidad, por ejemplo.
«Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre algún día se quieren/ se van quedando solos poco a poco,/
Algo en su corazón les dice que están solos/ solos sobre la tierra se penetran,/ se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio/ como se hace la luz dentro del ojo,/
El amor une cuerpos, en silencio,/ se van llenando el uno al otro./
Cualquier día despiertan sobre brazos/ piensan entonces que lo saben todo/ se ven desnudos y lo saben todo./
Yo no lo sé de cierto, lo supongo».
(Jaime Sabines)
«Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo, un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportar una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias, pero eso sí, y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar. Si no saben volar pierden el tiempo conmigo.»
(Eliseo Girondo.)

