La inteligencia emocional es una categoría política
porque en amores, ay, no basta con ganar la batalla, hay que ocupar la plaza y su vastedad. Los amores platónicos siempre mueren de sed frente al río maldito de la soledad. Joaquín Umbrales.
Cuando cierto PLD de intolerancia y dossier puso en peligro el entendimiento entre Leonel Fernández y Danilo Medina, e intentó sacar de la contienda electoral a la militante peledeísta que mayor apoyo popular e intención de voto ha alcanzado en todas las luchas electorales de ese partido, uno escribió que los muy señores estaban alocaditos de poder, muertecitos de éxito y sumamente equivocados si pensaban que el PLD tenía alguna posibilidad de ganar las próximas elecciones con Fernández y Medina distanciados, y la doctora Margarita Cedeño Lizardo de Fernández alejada del proceso.
Por suerte para el PLD, la madurez política y salud mental (ahora le llaman inteligencia emocional) de Fernández y Medina se impusieron a ciertos príncipes del resentimiento, maquinitas restavotos ya conocidos y padecidos.
Hoy, Margarita acompaña a Danilo en la boleta, y Leonel Fernández está cada vez más involucrado en la contienda, (sumadas todas sus fuerzas internas y externas al proceso), y lo más importante, en franca, cotidiana y directa comunicación con Medina, lo que se nota en los actos públicos, en los abrazos y las sonrisas.
En el mundo de hoy, suicidadas ya las ideología y las grandes teorías políticas, con Dios y sus iglesias de vacaciones, y una clase política con menos credibilidad que un vendedor de carros usados, las relaciones personales son un elemento fundamental de la política y de la vida. (Mis amigos ricos me cuentan que jugando golf entre frías y modelos buenonas, se hacen más y mejores negocios que en la oficina.)
En la reconstrucción de las relaciones LF-DM funcionó, por supuesto, el interés político de ambos, (aquel año inolvidable de 1995, Temo Montás sabe de eso), pero también los afectos, la vieja amistad de Medina y Cedeño Lizardo, la admiración y el respeto de Danilo por la madre del Presidente, doña Yolanda (tenía que llamarse Yolanda, como las mías, Ortiz y Zarzuela). Y ahí está el resultado que habíamos previsto y anticipado.
El mal carácter que en estos días exhibe el presidente Mejía, y que todos pueden observar en los primeros segundos del video donde uno de sus guardaespaldas agrede a un periodista gráfico, es muestra del enfado que generan unos resultados de unas encuestas internas que cada semana se presentan peor a los intereses de Mejía, y no porque Mejía lo esté haciendo muy mal, sino porque entre Fernández, Medina y Cedeño lo están haciendo muy bien.
Sin embargo, el PRD está a tiempo para revertir lo que viene ocurriendo desde el 13 de noviembre, cuando Margarita Cedeño se lanzó definitivamente al ruedo político electoral. Miguel Vargas e Hipólito Mejía tienen la palabra, y en sus manos tienen la victoria o la quinta derrota electoral seguida del PRD.
Con los niveles actuales de confrontación fratricida entre HM y MVM, nada tiene que buscar el PRD en las elecciones de mayo. Por eso, afirmo aquí, que el único perredeísta con autoridad y liderazgo interno para arreglar esa familia disfuncional y en depre electoral es Hatuey De Camps . Volveremos con el tema.

