Si usted no entendió por qué ganó el PLD las elecciones, posiblemente tampoco entienda la composición del gabinete, excelente y decepcionante a la vez.
Aunque admito, debe ser difícil anunciar en un discurso la recuperación de las relaciones exteriores -tras su alocada carrera de nombramientos hasta para favorecer a aguerridos adversarios del entonces presidente-, y al mismo tiempo mantener a Morales Troncoso como Canciller.
La jode. Pero insisto, no es tan simple.
Como se sabe, el PRSC, suicidado como partido y convertido ya en un útil comodín político electoral del PLD-, sirvió a éste de alternativa para que no votaran por Hipólito Mejía cerca de un 6 por ciento de los que acudieron. (El PLD también ganó las elecciones porque el rechazo y la decepción de los electores con la organización morada era menor que su miedo a Hipólito.)
Uno piensa que el Presidente Medina ha cedido a la presión por compromisos electorales ya señalados, y por respeto a los rangos de su partido. Pero eso sí, con la advertencia de que quien no siga los mandatos de su partitura quedará fuera de la orquesta. ¡Dios le oiga!
Por eso será tan importante dar seguimiento a los hechos por venir, quiero decir a los desafines con relación a la partitura político musical del Presidente, y hablo ahora de su austeridad y frugalidad personal. Por ejemplo. Danilo, como Leonel, Domínguez Brito o Jaime David salen baratos en una mesa de Casa de Teatro pues ninguno llega al tercer vodka tonic (¿cómo lo lograrán?) Esa debe ser la partitura, mas eficiencia, entrega y honestidad. Y recordemos que hoy, con mas de dos millones de miembros, el PLD no es aquel ventorrillito con diez mil miembros, de 1996.
Como me decía hace ahora mil años, mi dilecto don Francisco Álvarez y Castellanos, en el PLD de hoy hay de todo como en botica.
El que desafine se va. Y no hablo de música sino de ética y eficiencia.

