La violencia viene bajando
Escrito el septiembre de 2004, este bulevar es la cronificación del momento en que la violencia/delincuencia decidió cambiar de escenario y bajó al polígono central de la capital. Hoy está en cualquier parte.
En los últimos días en el polígono central de la capital -(Malecón hasta San Martín – Luperón hasta la Gómez) han ocurrido graves hechos de violencia.
Cualquiera diría que la violencia ha aumentado en la Capital, pero no es así, es tan sólo que viene bajando; y lo que antes era asunto de barrios calientes, hoy ocurre cotidianamente en cualquier esquina de la Lincoln.
Y sólo ahora, cuando la violencia viene bajando decidida a asentarse burlona en los semáforos, en restaurantes bien y plazas hi; sólo ahora los muy señores nos enfrentarnos a lo que para la población significa la corrupción e ineficiencia de la Policía Nacional, a cuyos agentes la ciudadanía les teme más que a las bandas barriales.
Las clases media y alta suplen los malos servicios de salud con un seguro medico, la pésima educación pública con un colegio privado, la escasez de agua con una cisterna, y la falta de energía con una planta pero contra la inseguridad ciudadana, la privatización no es una opción por costosa y por ineficiente. ¡Estamos desamparados! Para la seguridad de nuestros hijos no hay guachimán que valga. Y nuestros hijos tienen que hacerse hombres/mujeres en las calles, en los party con perreo y otras locuras de su generación Nosotros también tuvimos las nuestras: Que suelten de una vez los cinco MPD.
Mientras los asaltos ocurrían en la esquina de Rafelito, en Capotillo, importaba poco. Mientras morían los hijos de Mela y el sobrino de Ángito, el sastre en la entrada del billar de Moreno, en La Ciénaga, tampoco Vainas de barrio caliente.
Pero la violencia viene bajando, está llegando a los barrios bien para quedarse a hacer el mal, y al fin es noticia el dolor.
Nada de lo que hoy ocurre es nuevo para el 90 por ciento de la población capitaleña, es sólo que hacia el polígono central viene bajando la violencia con su negro manto de muerte con su frío abrazo de dolor.
Ojalá y nos sirvan estas sombras para valorar el sol y entender que la sociedad toda es nuestra casa y cada hogar dominicano nuestra familia.
