La virtud del presidente Danilo Medina es su conocimiento profundo del Estado y sus bemoles, de un gobierno y sus sonetos.
Poco asesores necesita el mandatario para hacer lo que nunca se ha hecho. Lo suyo no es de conocimiento sino de apoyo, de timing, del momentum para intentar desmontar un entramado de trapisondas y corrupción que lleva un poco mas de cinco siglos, y que ha creado desde entonces unas colindancias familiares y amistosas difíciles de enfrentar sin el apoyo popular y militante.
Ahí están las medidas. Algunas de difícil aplicación.
Pero por algo había que comenzar.
Esas medidas de austeridad y de lucha contra la corrupción afectan la generación de riquezas, mal habidas pero sumamente útiles a la hora de ejercer la política, convertida ya en una vulgar práctica empresarial.
Ese es uno de sus grandes costos, sacrificios. ¿Estará el Presidente y su equipo dispuesto a pisarse la manguera entre bomberos?
Esa es la incógnita y la oportunidad.
¿Llegará a feliz término este valiente harakiri del Presidente? Hablo de unas medidas que de aplicarse estarán afectando a mas de un grupúsculo que hizo inversiones mas que contribuciones a la campaña electoral del PLD. Y es ahí donde la señora porcina retuerce el rabo.
Hasta ahora, con su juventud de días, el gobierno parece una montaña rusa de altas y bajas. Presenta un discurso esperanzador de inspiración boschista, pero 60 minutos después llega al Palacio y se enfrenta a los grises mandatos de una Real politik que su Comité Político y algunos aliados le imponen. Ya lo dije, quien no entendió el triunfo no entiende el gabinete.
Ahora vuelven los aplausos y la fe con unas medidas tan heroicas como valientes, imprescindibles e impostergables, pero que de ser burladas e irrespetadas nos remitirían vencidos a la sentencia mil veces citada por el Profesor Bosch: Si me engaña una vez sinvergüenza es, si me engaña dos sinvergüenza yo.
Gran desafío, pero a grandes males grandes remedios o nos quedamos sin patria.
Como Sabina, y con los días por venir, el Presidente Medina habrá de ir pasando de las palabras a los hechos, y que quien no siga su partitura ético/musical pase sin miramientos de su despacho ministerial al DEPRECO o a su casa.
Eso esperamos, usted y yo, don Radha, mientras tanto, si ella no regresa pronto, oscurecerá de pena el sol, y la mar tan bendecida con sus luces, se quedará sin luna de tanto llorar su ausencia. Amen.

