De mujer, vida, amor y otras redundancias
Aunque no existiera el 25 de noviembre, y nunca unas hermanas heroínas hubiesen sembrado de dignidad una patria de olvidos mal herida, yo te querría igual, mujer.
Te querría y respetaría tus silencios, comprendería tus miradas, tu mágica manera de inspirar unas letras, reinventar un domingo, tan sólo con la posibilidad cierta de volver a verte escapada de tu rutina y tu verllover sin mañanas. Los problemas del mundo son muchos para tan poco entendimiento como el que tengo, tan poca vida como nos queda. Así que hoy, 25 de noviembre, ni citaré a Martí ni recordaré al CIPAF, nada exijo ni pido hoy, salvo volver a extasiarme a morir en la bahía de miel de tu boca.
Al fin, a una mujer en la belleza de su maternidad, o simplemente en su belleza, le basta con el abrigo de su mirada. A una mujer en el consuelo de sus manos, le sobra luz como a una patria que tuvimos.
Hoy es 25 de noviembre, y la fecha llama a la historia, las luchas, las reivindicaciones todas, pero ojalá y no olvidemos lo principal, la historia del amor, el amarse con respeto, el fornicio con masajes, los abrazos sin palabras, las palabras del silencio.
Por una pareja que no pudo ya vivir sino en amores nació la humanidad, del amor de dos vino un tercero, y así creó Dios o Checherén el universo, según me cuentan.
Aprovechemos este día y sus glorias para amar y amarnos que así empezó la cosa.
Ya no se trata del partido ni del club, sino de volver a la pasión, como otros vuelven siempre al dolor, al resentimiento.
Si la patria se desmorona, no permitas que tu país personal también se deshaga.
En lo que los dominicanos vamos pensando en reinventarnos un país, y rendimos homenaje a tanta mártir mujer de esta esperanza, propongo algo muy simple y olvidado: hablo de amar y compartir, de construir y respetar, de jugar el dulce juego de recorrerte, recorrernos y levantarnos firmes a luchar porque la vida se nos escapa sin darnos cuenta.
Saber que cuando una sociedad apesta, aburre y mata, entonces, sólo un gran amor salva Por cierto, sólo en tu boca encuentro el vino de mi existencia amor.
