Como otras tantas veces
Tal vez sea la costumbre o un temor de soledad/ lo que hace de este tedio una comodidad . V.E.
Y otra vez a contar muertos como otras tantas veces.
Luego, a repasar los desafíos que este año serán muchos y multifactoriales, como dicen los que saben.
Sesenta y dos muertos en un fin de semana es mucha muerte y mucha irresponsabilidad ciudadana. Es mucho alcohol y mucha velocidad. Violencia que se respira. Armas por todos lados. Porque, ay, ya nadie se entra a trompadas con el otro; ya nadie quiere partir de un botellazo al adversario e ir tranquilo a pagar RD$5.75 al Tribunal, como antes. Ahora todo termina en una Taurus, una Glock de 17 tiros, y volvemos a lo mismo, como cada primer lunes de enero como otras tantas veces.
El 2011 reúne demasiados desafíos para un solo año, algunos de ellos tan absurdos para la realidad institucional dominicana como la Defensoría del Pueblo, un invento primermundista para sociedades desarrolladas donde la justicia funciona pero requiere ser perfeccionada.
En un Estado incapaz de cumplir la asignación constitucional a la educación, la lógica mandaría dedicar esos recursos a fortalecer el Ministerio Público, la Policía y la Justicia, pero no.
La solución a los problemas de esas instituciones es una nueva institución nacional y cientos de millones de pesos mal gastados al año para nada, pues si un fiscal o un juez no aplican la ley que es la mejor defensa al ciudadano, para qué carajos nos vamos a dar el postín primermundista de un Defensor del Pueblo, y ¡dale con el amor por el decorao y la pantalla, y dale con satisfacer los egos de cierta sociedad civil con su Embajada, sus medios y sus buenas artes, sus representantes oficiosos, y una M que no es de miércoles, don Radha!
Cómo inventar con un Defensor del Pueblo en un sistema judicial/penitenciario incapaz de evitar que -vía celular- los narcos controlen sus negocios desde las cárceles, convertidas ya en confortables despachos para seguir delinquiendo y no pasa nada. ¡Pobre país de escenografía y public relations!
Triste escenario de carpintería política con sus postalitas, con sus mentiras y sus poses, con sus actores y actrices prestos a salir a escena el primer lunes de cada enero como otras tantas veces.

