¿Caminar con Dios o sustituirlo?
Lo escribió Antonio Gala con su prosa siempre clarividente y tierna. El Genoma humano he aquí un paso enorgulleciente. Uno de los pasos claros, gloriosos, musicales, conque la humanidad nos sorprende y nos levanta. He aquí nuestro manual de uso. Con él caminaremos hacia la salud, hacia la longevidad, hacia Dios.
El problema ahí, no es la salud ni la longevidad sino Dios.
Hasta dónde caminamos hacia Dios o intentamos sustituirlo.
El hallazgo de este libro de instrucciones, es un arma de doble filo que ha de traer la solución a grandes y postergados males de la humanidad. El dichoso mapa contiene las particularidades de nuestra especie y aquellas con las que nace cada ser humano. Así de simple.
Este nuevo carné de cada cual, incluye la propensión o la seguridad de contraer determinadas enfermedades, lo que permitirá el diseño de fármacos adaptados a cada individuo. Permitirá, además, la manipulación de todo cuanto somos o aparentamos. Pero, tiene sus peligros: ¿y si queremos sustituir a Dios?
Es la tentación de este hallazgo que, en relativamente pocos años permitirá que los hijos tengan ojos azules, el pelo lacio, que Amanda no herede las gripes de su Padre o que Leslie no tenga que usar gafas desde los 20, que Pablo Martín no tenga las ojeras del padre. Vainas de las miserias humanas de cada cual. He ahí el peligro de tanto avance tecnológico y tanto atraso espiritual.
A este país alienado en su racismo negador de sí mismo, llegarán tarde o temprano los efectos de esta revolución. Y es que, tan enormes posibilidades de transformación como ofrece esta información contenida en los genes, tiene también sus bemoles, ya que plantea lo que los expertos llaman: incertidumbres genéticas, o sea: ¿Cómo afectarán estos avances a la elección de las parejas, en la elección de las características de los hijos por tener?
A partir de ahora o en pocos años, las aseguradoras ya no sólo le harán un electro y el VIH a sus futuros clientes, sino que, mediante un análisis genético determinarán, según lo enfermizo que usted sea, y la gravedad de sus enfermedades, la tarifa a cobrarle.
Aunque en Europa existe el Convenio del Consejo de Europa sobre Derechos Humanos y Medicina que protege la intimidad de los datos de carácter personal relacionados con la salud y prohíbe la discriminación por caracteres genéticos, es lógico sospechar que las empresas se verán tentadas a disponer de una información que le significa grandes beneficios.
La revolución tecnológica que se ha iniciado conlleva unos riesgos que la humanidad debe afrontar cuanto antes.
¿Es correcto o incorrecto jugar a sustituir a Dios?
¿No se estará llegando demasiado lejos al intentar sustituir los mandamientos de la propia naturaleza?
El debate será intenso, apasionado y necesariamente mundial.
Mientras tanto, se recomienda a los solteros y solteras acelerar el proceso de búsqueda de pareja a su mayor velocidad, pues de después de esto, no está lejos el día en que al acercarnos a la damisela encantadora que nos robó el corazón, ella, sin inmutarse y después de la segunda copa de vino y el tercer bolero del Luismi, nos haga una petición que podría ser devastadora:
-Oye, por cierto ¿me permites tu genoma, amor?

