La maldición de una página en blanco
«Contra el pesimismo de los hechos el optimismo de la voluntad» Gramsci
¿Qué hacer ante la angustia de una página en blanco?
¿Qué palabras escoger cuando el monitor no dice nada, las teclas no responden y las alboradas no florecen de sol ni de rocío?
El país pasa, las elecciones pasan, se van los presidentes y los gobiernos, todo se repite y vuelve a comenzar como una rueda de desesperanza que no cesa. Pasa la vida, y nosotros seguimos embadurnando páginas, garabateando penas y sueños truncos. A este país siempre lo ha vencido una página en blanco.
Pasa el tiempo, se pasea la página en blanco frente a una frente cada vez más teñida de tiempo… y el monitor sigue en blanco, burlándose de nuestra ineptitud, de nuestra incapacidad para expresarnos, para atrapar temas, comunicar. Más que un féretro o sepultura, nuestro país ha sido siempre una página en blanco. Blanco de esperanza en «manos limpias», «nuevos caminos» o «ventanas abiertas», pero siempre es igual. Sin importar el color, aquí siempre ganan los mismos y siempre terminamos con la página en blanco, con una página borrosa, garabateada de impunidad, manchada de latrocinio, un poco de sangre, y, entre gobiernos, un indulto para ir tirando.
Este país siempre ha sido una página en blanco. Hace 25 años un presidente dejó una página en blanco para ocultar un crimen, y aquello fue como dejar la dignidad colgada de un asesinato. En 1999, ante la Asamblea Nacional, Leonel guardó unas páginas de su discurso, por si acaso el presidente del Senado perdía las formas y le dirigía un «Entren tó C… senatrorial». En sus palabras de toma de posesión, en 2000, Hipólito Mejía perdió una página, se quedó en blanco, y por ahí comenzó la cosa. Lo que mal empieza mal tiene que terminar.
Ahora no se han perdido páginas ni se han guardado en blanco, pero nos dejan en blanco los indultos, las sentencias, la dispersión, el «nodamás», la impunidad, el tocar fondo, fondo en blanco, por supuesto. Si «el talento sin probidad es un azote», el optimismo sin acciones es un tormento de una página en blanco. Somos una página en blanco para escribir algún día las desesperanzas de una patria mulata. Algún día. Por suerte, existe el amor y por amor existen las Paola de cada cual. Quiera Dios, Tatica y la tarde, que para ellas, para las suyas y las mías, nunca tengamos una página en blanco como la que he tenido hoy. Con perdón.
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