Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Margarita, Baní y una banda de música

“Déjalo todo y sígueme. Trinaba mágica, la voz del músico, pariendo música.

Música… Bendita música.”  JMSerrat.

         En Baní, gracias a la banda de música municipal, cada domingo había verbena.

La banda y su concierto nos  permitían reunirnos a dar vueltas en el parque, mientras en la glorieta sonaba algo de Tchaikovski. 

         Musicalmente, el aporte de la Banda era inmenso, aunque su mayor contribución era al amor  bienvenido de la adolescencia. Ya me explico:

Si había verbena había permiso para que la joven de nuestros sueños asistiera al parque.

         Los muchachos de ahora no saben, no pueden saber, que hace mil años el amor y sus juegos no era el pecado que entonces, despistado y envidioso  nos decía el cura. En verdad, era un milagro quererse porque las chaperonas siempre estaban ahí, o nunca faltaba la tía que impedía un abrazo, la entrega de un poema, o que, sentados en los muros de la iglesia, por debajo del chal nos tomáramos de las manos… y nada más, casi todo.

La banda alegraba la vida y la fomentaba, pues al comapás de sus marchas iban muriendo las noches y naciendo amores, matrimonios, hijos.  Uno, que es nieto, hijo y sobrino de una familia que en los años sesenta era casi la cuarta parte de la banda del pueblo de Baní (once tíos son muchos tíos) siente un amor especial por estas y sus conciertos de domingo, por su gran aporte a la educación sentimental de generaciones. Quizás por eso, cuando me enteré que el DPD iba a donar los instrumentos para la banda de música de la escuela Canadá, -ubicada frente a mi casa materna y donde estudié toda la primaria-, me aparecí en el acto de entrega a agradecer personalmente y a celebrar el buen tacto de la Dra. Cedeño de Fernández para elegir sus acciones de solidaria social. (Sospecho su metodología: La dama mantiene buen contacto con el gabinete del gobierno de su marido, indaga sobre las necesidades de las comunidades, y allí donde ve un hueco por llenar, se aparece, convida, escucha, toma decisiones, llama al ministro de la cosa, y al poco tiempo está la necesidad satisfecha.) Así lo ha hecho en medio gobierno. Sólo que ahora tocó la tierra sensible de mis nostalgias; y aquí estoy, viéndola llena de esperanzas porque algún día los chavales de mi escuela interpretarán a Tchaikovski, mientras, egoísta, recorro a través del sonar de esos instrumentos, cada noche de esa infancia donde cada amigo era un hermano, y cada amor era el de toda la vida y debía ser eterno, eterno, eterno, ay, eterno por lo menos hasta el martes.

El Nacional

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