Sigo teniendo serias preocupaciones en la transparencia de la expresión popular, tomando en cuenta la pasión de los compromisos envueltos en los intereses oficiales, capaces de arriesgar el propio orden institucional el sosiego y paz de todos, a pesar de la seriedad que, no dudo, tienen los integrantes de la Junta central Electoral, aunque se mantenga allí el mencionado señor Frías.
Voy a insistir por última vez ante mi amigo, el jefe del Estado, con respeto, diciéndole que, por Dios, mucho cuidado con ese presentimiento en estos momentos. Y él podría ayudar el proceso democrático más y a su propio porvenir si profundiza en este sentido con sus amigos en la JCE como timón del país.
Yo he estudiado a fondo su mensaje y los demás, y he visto compromiso del PRD y aliados y reitero confirmando el fenómeno don Hipólito y Abinader, que sin anuncios casi, ha doblegado la competencia, que viene presentando publicidad en todos los medios, campos y pueblos, que ha resultado frustrante, porque ha saturado el sentimiento dominicano. Y ello no es nuevo, lo veíamos, y se ha aliado apoyando el prominente dirigente reformista Guillermo Caram y el equipo técnico de dicho partido.
El PRD es el partido mayoritario con aliados y se ha confirmado lo sintomático de no haber contado con ningún senador y ello ha motivado profunda sospecha. Se puede visualizar el laberinto de los intereses exacerbados, donde ciertos políticos, no podemos pecar de ingenuos.
El cambio que quiere nuestro país es obvio, si somos justos. El pueblo tiene temor al gobierno, y más cuando ven la concentración de los poderes en sus manos, aunque el voto es secreto. Solo algunos mayores relacionados e informados conocemos hasta donde viene afectando y preocupando al país la inseguridad, la corrupción, denunciando todos los días hasta con documentos, el notorio cambio de vida de algunos, la carestía, y otros.
Ojala que el cambio que busca nuestro amado pueblo se inyecte del poderoso maestro Dios en sus dimensiones divinas.
A propósito, felicito a las autoridades que diseñaron las previsiones en la Semana Mayor. Sabemos que la conciencia no viene de las enseñanzas ni de libros solamente, sino de aportaciones divinas en grado superior en purificación y santidad para llegar al verdadero amor del camino de Dios. Fue importante ver al cardenal y a monseñor Agripino Núñez Collado mediando con nuestra JCE para que las próximas elecciones resulten limpias, un gran aporte que recibirá nuestro discutido y costoso proceso electoral, para que no se materialice el temor de tantos de que podrían amañar las votaciones malos hijos que siempre aparecen. Que Dios nos ilumine.

