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El capital de un político

El capital de un político

Rafael Grullón

Contaba Agripino Núñez Collado que después de dar una charla en la Universidad Católica Madre y Maestra, un estudiante le preguntó a Juan Boch cómo había llegado a ser un escritor, y Don Juan le contestó: “He leído once veces El Quijote”.

Así Gabriel García Márquez puso en primer plano a América Latina con Cien Años de Soledad y Víctor Hugo puso en el mapa a Francia con Los Miserables, Miguel de Cervantes con El Quijote compensó la España estigmatizada como colonizadora
Luego, leyendo El Quijote nos dimos cuenta que Sancho Panza había decidido seguir en su aventura a El Quijote porque éste le había prometido hacerlo gobernador de una de las provincias conquistadas en las fantasiosas batallas.

En la travesía, Don Quijote descubrió una medicina, un remedio, que cuando un soldado era partido en dos en el campo de batalla, con ese remedio se recomponía, se pegaban de nuevo las partes del cuerpo desmembradas.

Al ver la magia, Sancho Panza reaccionó de inmediato y le dijo a su líder, El Quijote: “Olvídese de la gobernación, déjeme el remedio, que con eso yo me hago rico”. Es decir, que Sancho Panza no seguía a El Quijote por motivos políticos, sino económicos.

A partir de esta anécdota, los políticos deben hacerse un autoanálisis y descubrir los verdaderos objetivos en los predios políticos, ya que también Don Juan escribió una serie de escritos titulados “La política no es un negocio”.

Es un desorden una sociedad donde el político se convierten en empresario y el empresario en político, decía Bosch. El verdadero capital de un político no está en las posesiones, sino en su influencia en la gente, en el seno del pueblo.

Por: Rafael Grullón
pulsodelasemana@yahoo.com]

El Nacional

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