Después del paso del huracán Matthew próximo a la isla de la Hispaniola, o sea República Dominicana y Haití, los casos de cólera se incrementaron en el vecino país y comenzaron a inundar los hospitales de la frontera, eso como si con las parturientas no fuera suficiente. Pero algo positivo es que las autoridades de salud de aquí activaron la alerta ante la enfermedad y comenzaron a aplicar un protocolo para tratar los casos de los afectados.
La vigilancia epidemiológica en la frontera debe ser permanente debido a lo frágil del sistema de salud haitiano, suponiendo que dispongan de alguno, ya que los dominicanos no debemos entrar en pánico cuando llueva en el lado oeste de la isla.
Es saludable y digna de reconocimiento la posición del Colegio Médico Dominicano, que en medio de un conflicto por demanda salarial con el Gobierno, anunció su respaldo a cualquier plan de contingencia que impida que el cólera se convierta en una epidemia en el lado dominicano.

