Editorial

El compromiso

El compromiso

La acogida que ha tenido en España y América Latina la propuesta del presidente Leonel Fernández para que Haití sea acogida como miembro de la comunidad iberoamericana constituye un paso alentador hacia el anhelado deseo de que la colectividad internacional voltee rostro hacia esa empobrecida nación.

El rey Juan Carlos, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y de Costa Rica, Oscar Arias, así como el secretario general iberoamericano, don Enrique Iglesias, han recibido con agrado el pedido del mandatario dominicano, quien finalizó hoy una visita oficial de una semana a España.

Para Haití sería de gran trascendencia su ingreso de pleno derecho a la comunidad de naciones que integran Latinoamérica, España Portugal y Angora, pues se trata de un foro intercontinental de gran influencia y con vocación solidaria y cooperante, de cuyo  seno emergen proyectos de desarrollo en los ámbitos económico, social, educativo, migratorio y de medio ambiente.

Aunque el vecino Estado forma parte del esquema de cooperación no recíproca entre la Unión Europea y sus ex colonias de África, América, y Pacífico (ACP), así como de la Comunidad del Caribe (CARICOM), no hay dudas que la membresía en la comunidad de Iberoamérica ayudaría a su plena inserción en la compleja sociedad global de hoy.

Ante la posibilidad de que el  ingreso de Haití a Iberoamérica sea objetado por ser un país de habla francesa, el presidente Fernández ha propuesto que sea aceptado como “miembro asociado”, lo que será considerado en la próxima cumbre de gobiernos, a celebrarse en Portugal.

República Dominicana ha sido consistente en su compromiso de reclamar que la comunidad internacional preste debida atención al drama que confronta Haití, que requiere hoy de continuo flujo de capitales y transferencia tecnológica para poder superar su situación de extrema miseria.

Por el decidido apoyo que ha concitado la propuesta del presidente Fernández, puede darse por descontado que Haití sería aceptado en la comunidad iberoamericana, un influyente foro internacional cuyos países miembros, aunque de origen distinto, conocen  a profundidad la problemática haitiana y han expresado siempre voluntad de  formar parte de un esquema de solución.

Esa iniciativa presidencial, además de honrar el permanente compromiso dominicano de tender la mano a Haití en todo lugar y circunstancia, constituye la mejor respuesta a la campaña de denuestos contra Gobierno y pueblo dominicanos que parece tomar cuerpo

entre gobierno y sectores influyentes de esa vecina nación.

El Nacional

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