Opinión

El concierto de Cúcuta

El concierto de Cúcuta

San José de Cúcuta es un municipio colombiano de 750 mil personas que hace frontera con Venezuela. Allí se realizó el concierto que reunió a muchos artistas de diferentes países en apoyo “al pueblo venezolano”, donde, por cierto, residen, desde hace muchos años, más de cinco millones de exiliados económicos colombianos. (¿?).

Se trató de un concierto eminentemente político, organizado por la rancia oligarquía venezolana, colombiana, el cártel de Lima, la Organización de Colonias de Estados Unidos que se identifica con las siglas OEA y el patrocinio del Coloso del Norte en su empeño por adueñarse de la patria del gran Libertador Simón Bolívar, dueña de grandes reservas mundiales de petróleo y gas natural, como lo ha hecho en Irak, Siria, Afganistán, Libia, Somalia, Kuwait, Yemen y otros países, devastados por la intervención militar que les costó cientos de miles de muertos por las bombas y los misiles lanzados indiscriminadamente.

Los artistas allí presentes no eran ingenuos. Sabían perfectamente qué hacían, a quién les servían y con qué propósito. No eran simples artistas, eran políticos sirviéndoles a una causa política, económica y social ajena, a la solidaridad humana.

Los artistas que estuvieron en Cúcuta le hicieron un flaco servicio a la libertad, la democracia que tanto predican, al derecho internacional según el cual, los pueblos tienen derecho a su autodeterminación.

Los que participaron con el concierto de Cúcuta no reclamaron la independencia de Venezuela, no pidieron respeto por su derecho a darse el gobierno que consideren, no exigieron el cese del criminal bloqueo económico que impide que haya medicamentos y alimentos, ni rechazaron las amenazas constantes de una intervención militar estadounidense. Al contrario, fueron a respaldar esos actos brutales contra el pueblo de Bolívar. ¡Marionetas al servicio del imperio!.

Todos esos artistas, tan demócratas, tan humanitarios, tan sensibles, hace años debieron hacer un concierto en solidaridad con Haití, un pueblo con el mayor índice de pobreza del continente y uno de los más pobres del mundo, con un territorio que apenas conserva el uno por ciento de sus bosques, con el promedio de vida más bajo de la región, con más de diez millones de seres humanos sin electricidad, sin agua potable, sin salud, educación ni viviendas, donde un terremoto mató a más de 250 mil personas.

¡Ah! ¡Esa es otra canción! ¡En Haití no hay petróleo, ni otras riquezas! ¡Son negros, pobres y feos!
Coherente como siempre, uno de los mejores cantautores hispanoamericanos, que viajó a Chile en medio de la represión y la muerte que ocasionaba Pinochet con el apoyo gringo, dijo esperar, en respuesta al pelele de Alejandro Sanz, que tras “el concierto de Cúcuta no venga muerte y miseria porque muchos serían los cómplices”.

El Nacional

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