Si el artículo 39 de la Constitución de la República establece el derecho a la igualdad de las personas, indistintamente de género, color, religión, filosofía, condición social o personal, ¿por qué algunos dominicanos expresan sorpresa y hasta reprochan el hecho de que Marcha Verde haya solicitado, con expediente bien documentado, un juicio político al presidente Medina a través de la Cámara de Diputados?
Marcha Verde con su pedido no comete un delito, contrariamente denuncia hechos que riñen con la ley, aportando pruebas irrefutables, por lo que hace un aporte a la sociedad al abogar por transparencia y justicia ante aquellos que afectan el interés nacional.
Además, se apeló a la instancia correspondiente, al formular la solicitud a través de la vía que señala la carta magna para el caso del jefe de Estado.
Se sabe –y Marcha Verde está consciente– que el sometimiento del presidente Medina no tiene la menor posibilidad de prosperar. Es más, dudo que ese tema se coloque en agenda y se debata en sesión de un hemiciclo controlado mayoritariamente por el oficialismo, cuyos miembros actúan en función de líneas bajadas, sin cumplir, en lo absoluto, con las atribuciones de legislar, representar y fiscalizar.
De todos modos, indistintamente del destino del pedimento de Marcha Verde, se ha cumplido con el deber. Dice Gaspar Melchor de Jovellanos que “El verdadero honor es el que resulta del ejercicio de la virtud y del cumplimiento de los propios deberes”.
El Congreso Nacional, un congreso mediocre, que para nada fiscaliza el desenvolvimiento de los funcionarios públicos, simplemente incrementaría el déficit o deuda que tiene con la sociedad por el incumplimiento de su rol.
Marcha Verde ha cumplido con su deber sin importar tampoco lo que diga un sector de nuestra prensa nacional, que califica el sometimiento al presidente Medina como un exceso y una falta de respeto, pese a que todos los pasos del movimiento cívico se inscriben en nuestras normas jurídicas. ¿Dónde está el exceso y la falta de respeto? Lo que se observa es complacencia, contubernio y falta de ética periodística.
Estamos en presencia de una sociedad podrida, donde desde hace algún tiempo se viene condenando al que denuncia el delito y no al que lo comete. ¡Pero nada! Dice Henri Lacordaire que: “Hombre justo y honrado es aquel que mide sus derechos con la regla de sus deberes”. Es precisamente lo que han hecho los hombres y mujeres de Marcha Verde.

