Opinión

El destino de la reelección

El destino de la reelección

El artículo 2 de la Constitución, sobre  la soberanía popular señala: “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, de quien emanan todos los poderes, los cuales ejerce por medio de sus representantes o en forma directa, en los términos que establecen esta Constitución y las leyes”.

El  artículo 6 consagra la supremacía de la Constitución de manera taxativa y precisa: “Todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas están sujetos a la Constitución, norma suprema y fundamento del ordenamiento jurídico del Estado. Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución”.

El pueblo, tan soberano como suprema e inviolable es la Constitución, se ha expresado, rechazando taxativamente la reelección presidencial.  El articulo  124  dice  que  “El Poder Ejecutivo se ejerce por el o la Presidente de la República, quien será elegido cada cuatro años por voto directo y no podrá ser electo para el período constitucional siguiente”.

El presidente Leonel Fernández declaró el pasado viernes que el pueblo es soberano y en el caso de su reelección  es el que tiene la última palabra. Ya la tuvo y la espesó magníficamente. Mediante el instrumento normativo más sagrado que pueda darse un pueblo y una nación.

Jugar a la consulta o el referéndum es la forma más vil de violentar y trivializar la venerable voluntad de los dominicanos.

No se modifica una Constitución como cambiar de ropa. Menos aún empeñando, sin reparo,  las fuerzas y recursos del Estado para reemplazar la auténtica soberanía.

¿Volverán, acaso, las oscuras golondrinas? Los  préstamos al vapor, las pensiones selectivas, las nominillas, bonogas, bonoluz, helicópteros repletos de papeletas  comprando conciencia atento al hambre y la dignidad de la gente pobre.

¿Es a  eso  que  Fernández  llama  “soberanía” popular? Ya se ha dicho: “estudiando (y yo agrego con chivos/EA), así cualquiera pasa”.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación