Definitivamente, al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se le está poniendo la cosa fea en la medida que avanza y se desarrolla la contienda electoral. Resulta evidente que el aire de triunfalismo que se mostraba mucho antes de que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) estuviese oficialmente a su candidato, ya no existe. Quedando comprobado que no es lo mismo bailar un merengue solo en medio del salón, que hacerlo al lado de otra pareja con conocimiento suficiente en el arte de bailar.
Quizás por eso, dentro del PRD, solo unos pocos y de manera muy tímida, celebraron los últimos resultados de la encuesta Gallup. En realidad, lo que se percibe es que en el fondo tanto su candidato, Hipólito Mejía, como sus estrategas, están sumamente preocupados.
Y con razón. Puesto que según esa consulta de opinión pública Hipólito Mejía no ha avanzado ni retrocedido ni siquiera un ápice durante los últimos tres meses. ¡Ofrézcome!
Mientras que el candidato del PLD, Danilo Medina, muestra un ritmo acelerado de crecimiento popular en todo el territorio nacional, llamado a continuar avanzando hasta lograr alcanzar su techo acomodado, con toda posibilidad de cerrar el año rondando el cincuenta por ciento de popularidad dentro del electorado.
Eso es así. Y más todavía, todos los que hemos corrido, y aún estamos corriendo por estos caminos de la política, sabemos (y los perredeístas más que nadie) que no es verdad que un candidato puede mantenerse estático en medio de un proceso acalorado, durante tres largos meses, cuando otro asciende con fuerza en ese mismo período de tiempo.
Algo anda mal en el PRD. Alguna mentira está rondando por los predios de los blancos.
Eso naturalmente llama a preocupación; y ellos lo saben, más cuando todavía no han podido unificar a su partido.
Ahora bien, si algo tienen bien claro los analistas políticos es que toda persona que no avanza en medio de una guerra electoral está destinado a descender. Eso es correcto. Puesto que quien no es capaz de aumentar su popularidad en tres meses está, inevitablemente y en cualquier momento, presto a caer bruscamente al suelo.
Como se observa, el dilema del candidato Hipólito Mejía y de sus estrategas del PPH no es fácil. Y más cuando sienten que el tiempo se agota. ¿Creer o no creer? Ahí está el detalle.

