Opinión

El discurso de cierre de campaña

El discurso de cierre de campaña

El discurso de cierre de campaña  de Hipólito Mejía se convirtió en una razón más para votar por el Partido Revolucionario Dominicano, para marcar su cara en la casilla uno. Se trató de una pieza oratoria propia de un hombre maduro, sensato, experimentado, que sabe lo que debe hacerse para iniciar un proceso de transformaciones  que conduzcan al desarrollo de la nación.

El discurso de Hipólito tuvo un contenido profundamente esperanzador. Sirvió para delinear los ejes fundamentales de lo que será su nuevo gobierno en materia de educación, salud, empleo, vivienda, alimentación, economía y seguridad ciudadana.

No hubo ofensas ni maltratos. No hubo insultos ni atropellos, ni siquiera contra los canallas que orquestaron una campaña sucia y rastrera en su contra.

Este país –dijo- precisa del concurso de todos para poder sacarlo a flote de la terrible crisis, no solo económica, sino moral, en que lo hundió el gobierno del PLD.

Un hombre solo – dijo- no puede hacer lo que hay que hacer en lo adelante, ni siquiera un solo partido. Es necesario propiciar un gran pacto, un acuerdo entre todas las fuerzas políticas y económicas que desean un mejor país para todos.

Después de verlo estoy convencido de que si alguien hará lo que nunca se ha hecho en el país, ese es Hipólito. Si alguien está en capacidad de continuar lo que está bien y corregir lo que está mal, ese es Hipólito. ¡Nadie más! Porque Hipólito no tiene compromiso con el pasado, ni con la corrupción.  Porque  es un hombre honesto, que no se ha robado un peso del pueblo dominicano.

Hipólito habló con el corazón. Habló como un  demócrata, un soñador, un hombre de bien, un patriota. No lo vi como un candidato, lo vi como un hombre preocupado por la situación de su país.

Fue un discurso esperanzador. Su lenguaje corporal transmitía paz, seguridad y confianza.  Despejó cualquier duda, cerró cualquier resquicio sobre su capacidad para gobernar con sentido de justicia y de equidad.

Hipólito  habló como habla un presidente, un estadista.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación