Las fracturas de caderas son sombrías, y su mortalidad se estatuye elevada en los adultos mayores. Dos de ellas nos han sobrecogido: la del doctor José Rafael Abinader y la de doña Yolanda Reyna, excepcionalmente meritorios que entregaron a dos ciudadanos altamente solidarios: Luis Abinader y Leonel Fernández.
“Me acabo de caer y me he partido la cadera”, me respondió telefónicamente el doctor Abinader, a las 5:00 de la tarde del 4 de octubre de 2017, desde su edificio residencial. De una clínica de la capital fue trasladado a Estados Unidos, donde rebasó el trance y regresó a su terruño.
Llamé al doctor Abinader para participarle que estaba saliendo a buscarlo, para llevarlo -como me lo había pedido dos días antes- a la juramentación de la directiva del Colegio de Periodistas, encabezada por Adriano de la Cruz, a quien prometió que le acompañaría en ese acto efectuado en la Biblioteca Nacional.
Hasta antes de su viaje eterno, el 4 de noviembre de 2018, también buscó, sin éxito, el texto extraviado para un libro. Compilé y titulé más de 30 discursos pronunciados como rector en graduaciones de la Universidad Dominicana O&M. Ojalá sean localizados entre papeles de su biblioteca.
Doña Yolanda Reyna: cuando me informaron sobre el desgarrón en su cadera por una caída, evoqué a quien me la presentó por primera vez, en el timbre del más tierno reconocimiento: Jimmy Sierra, y el accidente del doctor Abinader. Doña Yolanda llegó a Barahona a los dos o tres meses de nacer (1926), desde San Francisco de Macorís, con su padre Manuel Reyna, y salió a los 17 años, o sea, en 1942, cuando cursaba sus estudios secundarios.
Wilson Gómez Ramírez, Flavia García Terrero, Oscar López Reyes, Virgilio Gautreaux Piñeyro, Danitsa Féliz, Ramona Gómez Ramírez y otros directivos de la Alianza Barahona encontramos como aliada a Doña Yolanda para la construcción del edificio de la Casa de Cultura de Barahona. Logramos que el solar de nacimiento de María Montez, y dos propiedades contiguas, fueran declarados de utilidad pública por el Ayuntamiento y el Poder Ejecutivo.
Y, atendiendo a la solicitud de su madre Yolanda, el presidente Fernández dispuso el diseño de la obra por arquitectos y una museógrafa: tres museos a María Montez, a Casandra Damirón y para artistas y literatos sobresalientes de la comunidad, así como salas para presentaciones y exposiciones. Disponible el presupuesto en el 2010 para comenzar la edificación, una sorpresa desencadenó un espasmo e indignación entre sus auspiciadores. Zozobró, por la interposición de un tercero.
La fragmentación del anca/flanco/tronco del doctor Abinader, Doña Yolanda y otros dominicanos ha de alertar a la comunidad científica sobre este extendido fenómeno médico, para disminuir complicaciones y defunciones.
Oscar López Reyes
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