Opinión

El edificio

El edificio

En el transcurso del proceso histórico los científicos sociales que se han dedicado  a examinar y explicar las diferencias del desarrollo económico-político-social de las dos Américas han tenido varias versiones que van desde lo religioso, lo climático o lo cultural.

Parecería que en la actualidad a esas teorías se les suman otros agregados más en consonancia con el ejercicio de la puesta en práctica de las políticas que se han generado de  la idea de lo que se ha llamado democracia.

Niall Ferguson lo explica: “la diferencia es la idea de la construcción del edificio en el que la zapata fuese la ley, la libertad individual y  la seguridad del derecho a la propiedad aseguradas  por un gobierno representativo y constitucional”.  Simón Bolívar lo expresaría diciendo: “Con esta mezcla racial y con este record moral, ¿podemos poner leyes por encima de líderes y principios por encima de los hombres?”

Parecería que en Iberoamérica los procesos electorales para escoger un gobierno representativo  se han convertido en la esencia de esa idea y no como el requisito indispensable para la construcción del edificio.

Los ejemplos sobran, no faltan. Dos botones.

Recientemente la Revista The Economist ha dado a conocer  su decisión de no publicar las cifras económicas de Argentina.  En su título “Dont´ lie to me, Argentina” (No me mientas, Argentina)  explica que en el 2007 le colocó una nota al margen a las cifras de inflación por entender que se correspondían a cifras “maquilladas”.  Ahora las cifras han sido eliminadas por entender que es un intento deliberado para engañar a los votantes y a los inversores. Dicen los responsables de la revista que están cansado de ser cómplices involuntarios.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, antes de viajar a Cuba para someterse a una nueva operación, encabezó una caravana en la que fue despedido con globos, flores y carteles. En el cartel colocado en el vidrio delantero de su vehículo una imagen de Jesús con el nombre de Chávez en la parte superior y en inferior las palabras “yo te sanaré”.

En sus palabras de despedida dijo: “Chávez no se acabó y es más, debo decirles que cuando de verdad este cuerpo se acabe, Chávez no se acabará  porque Chávez  ya no soy yo, Chávez está en las calles y se hizo pueblo y se hizo esencia nacional”.

¿Leyes por encima de los líderes? ¿Principios por encima de los hombres?

El Nacional

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