Editorial

El enemigo de mi enemigo

El enemigo de mi enemigo

En el  escenario de la   Cumbre de la Unión Africana, el presidente Leonel Fernández se quejó porque la comunidad internacional no ha logrado el retorno de la democracia a Honduras y previno que  el golpe de Estado en esa nación pone en riego la estabilidad política en América Latina.

La  advertencia formulada por el mandatario  en Trípoli  representa una oportuna voz de alerta ante la doble moral que exhibe Estados Unidos frente a  esa afrenta  contra la democracia.

 Mueve a sospecha que Washington y Costa Rica expresen oposición a la propuesta del presidente Fernández  de suspender a Honduras  del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta-RD), como vía infalible para  el retorno del presidente Manuel Zelaya a Honduras.

Es ahora cuando  el Departamento de Estado trata de determinar si  el secuestro y  expulsión  del presidente Zelaya  a manos de un  contingente militar debe ser considerado como golpe de Estado, a pesar de que hace tiempo que  el presidente Barak Obama exigió la restitución del orden constitucional en Honduras.

En otro extraño proceder,  Costa Rica se apresuró también a desestimar la exclusión de Honduras del Cafta-RD, al extremo de que  su canciller descartó que otros gobiernos de la región  se adhieran a ese planteamiento. Se resalta que  el presidente  costarricense, Oscar Arias, ha propuesto amnistía total para los golpistas como condición para restituir la democracia que esos gorilas cercenaron.

La doble moral  asumida por Estados Unidos y Costa Rica otorgan razón a la censura  que ha hecho el presidente Fernández en torno a la actitud vacilante o negligente de la comunidad internacional  en cumplir su compromiso de restituir la democracia en Honduras. La mano de seda  que ante un régimen golpista  que hoy censura al gobierno de Hugo Chávez, parece reflejar  el axioma  de que “el enemigo de mi enemigo, es mi amigo”.

 El liderazgo latinoamericano está compelido a cerrar el cerco al gorilismo  en Honduras antes de que esa peste  vuelva a propagarse por todo el Continente.

El Nacional

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