Opinión

El escándalo del valsartán

El escándalo del valsartán

El valsartán es un medicamento utilizado para el tratamiento de la hipertensión arterial leve o moderada, la enfermedad cardiaca congestiva y después de una persona haber sufrido un infarto cardiaco, desde diciembre del 1996 en que fue aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos.
Sus funciones biológicas consisten en bloquear el trabajo de una hormona llamada angiotensina y su entrada a las células, como consecuencia de esto, dilata las paredes de las arterias causando una disminución de la presión arterial y por esta acción se le considera médicamente como una sustancia de la familia ARA II, que manejan muy bien la clase médica.
Toda la prensa mundial se ha hecho eco de este medicamento por los hallazgos de “impurezas” que contienen algunos lotes del producto fabricados en China y que contienen el NDMA (N-nitrosodimethylamine) un compuesto demostrado como inductor de ciertos tipos de cáncer en animales.
La primera señal la enviaron las autoridades sanitarias de España quienes anunciaron que el valsartán, estaba contaminado con una sustancia cancerígena.
Tras este anuncio, 22 países (incluyendo el Ministerio de Salud de nuestro país) lanzaron alertas sanitarias para que las personas que consumen el mismo, hablen con sus médicos y cambien de fármaco.
La NDMA fue utilizada en la fabricación del combustible para cohetes, pero su uso se descontinuó debido a que se encontraron cantidades inusualmente altas de este compuesto en muestras de aire, suelo y agua recogidas cerca de las plantas de producción del combustible.
Esta sustancia cuando ingresa al cuerpo humano ataca principalmente al hígado y, en algunos casos, esta asociada al cáncer al pulmón y a hemorragias internas.
Las empresas nacionales e internacionales han aclarado su postura frente a este conflicto, los nacionales retirando del mercado sus productos y el representante internacional oficial de la molécula, enviando un mensaje a toda la población de mantener la confianza en su producto que viene de fabricas suizas y no de China donde se ha identificado incluso la empresa que cometió el error.
Algunos colegas se sienten “incrédulos” con esta noticia, pues consideran la misma como un “golpe mercadológico” que persigue insertar una nueva molécula para la hipertensión arterial en el futuro, mientras el hacha “va y viene” se le recomienda a todos lo pacientes hipertensos que usen esta sustancia, consultar con su médico para que reciban la mejor orientación.

El Nacional

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