Como de costumbre, al final de cada diciembre mi esposa conduce un rito, en donde cada miembro de la familia da las gracias y pide de manera anónima sus deseos para el año entrante. Las peticiones están dirigidas al espíritu de la Navidad para que se manifiesten en nuestras vidas, en nuestro mundo y para el bien de toda la humanidad.
Todo se inicia con el lavado de manos y cara con una crema de mandarina, sentados todos en la misma mesa, cada uno escribe su nombre en una vela; se lee una oración y pasamos a escribir nuestros deseos que pueden ser cuantos desees pero siempre en número impar. Finalmente una copia de estas aspiraciones es guardada de manera particular y la original es llevada al fuego donde también se consumirán los cirios.
Con el permiso del espíritu, voy a revelar a ustedes cinco de los siete deseos que pedí.
1. Al mundo: que la jerarquía de la Iglesia católica, siga y aplique las recomendaciones del Papa, para poner fin a la impunidad de los curas pedófilos. «La iglesia entregará a los curas criminales pedófilos a la justicia… el mayor escándalo en esta materia ha sido encubrir la verdad»
2 El país: Desmontar el andamiaje de malversación, corrupción, clientelismo y rentismo en que se fundamenta el accionar partidista y especialmente de los que alcanzan el Gobierno para prolongarse en el mismo. Para su real desarrollo, el país necesita recuperar la confianza en los órganos del Estado y en sus instituciones.
3. Amigos y relacionados: Que terminemos por rechazar las manifestaciones de odio y xenofobia que los vividores de los migrantes pobres, (ultranacionalistas), nos venden cada día en los medios de comunicación, presentando sus ideas rancias como si fueran santas y salvadoras de nuestra patria.
4. La familia: Que todos en mi familia extendida, así como hermanos, tíos, primos y demás relacionados (incluyendo mis lectores) a que permanezcamos sanos en este venidero año. «La salud no es todo en la vida, pero todo es nada sin la salud»
5. Para mí: Me he propuesto para el 2019 más tiempo para asegurar la calidad del trabajo; menos resúmenes de noticias y más libros; más tiempo dedicado a la familia y amigos presentes que al chateo. Gracias espíritu de la Navidad!

