POR: José Antonio Torres
joseatorres1960@hotmail.com
El nacimiento a diario de medios de comunicación a través de la Internet, además de ser un fenómeno inusual que tenemos el privilegio de estar viviendo en primera persona, ha supuesto una revolución para los medios de comunicación tradicionales, especialmente los periódicos.
El ecosistema de medios se ha visto alterado de una forma tan profunda que la radio, la televisión, y la prensa escrita están buscando su nueva ubicación en el escenario.
La Internet afecta las formas tradicionales de producir y rentabilizar información y es necesario encontrar nuevos modelos que sustenten la profesión de periodismo.
Lo más importante, y lo que afecta más directamente a la prensa escrita, es que los ciudadanos, sobre todo las generaciones más jóvenes, se están familiarizando con nuevas formas de informarse que elevan su nivel de exigencia. La riqueza de información que ofrecen los medios digitales, favorecidos por la explotación de las posibilidades técnicas que ofrece esa plataforma, comienza a ser inagotable:
La información multimedia, la actualización, la profundización, la personalización, la interactividad, y, fundamentalmente, la libertad que experimenta el usuario que consume información en Internet, hacen tambalear los cimientos de la prensa escrita tradicional.
El público de prensa escrita envejece. Datos como que sólo en Estados Unidos la prensa escrita ha reducido su tirada en 13 millones de ejemplares, mientras los usuarios de la Internet crecieron en 75 millones de lectores. República Dominicana no tiene registro de lectoría.
En República Dominicana, la situación también se torno difícil para la prensa escrita, debido a los altos costos para producir periódicos, las dificultades para la distribución debido al caos en el tránsito, y la pérdida de los hábitos de lectura de la gente. Todos leen las noticias en celulares, tabletas, PC y otros instrumentos electrónicos.
De modo que la supervivencia de la prensa escrita estará sujeta a los cambios de mentalidad que se pueda producir en los ejecutivos de esos medios. La noticia per se ya no es de interés para el público que compra periódicos, sino el por qué ocurrieron los hechos.

