Opinión

El innecesario debate electoral

<P>El innecesario debate electoral</P>

Con la llegada al poder del doctor Joaquín Balaguer y los clientelistas reformistas, se inició un cambio en la cultura electoral de los dominicanos. Las funditas y la represión sustituyeron el debate ideológico.

Posteriormente, perredeístas y peledeístas, unos tras otros, fueron a la casa de la Máximo Gómez en señal de veneración o ruego al postrarse ante el viejo caudillo.

Con estas acciones, las ideologías pasaron a mejor vida, ya que, a partir de ese momento, las ofertas electorales comenzaron a sustituirse por promesas personales, y en ocasiones con migajas por adelantado.

Para que haya interés entre las ofertas electorales de dos candidatos, debe haber, al menos, una pizca de diferencia ideológica, y eso no se vislumbra entre Danilo e Hipólito, ya que ambos responden a un mismo esquema económico y político.

Además, los debates representan un peligro para los políticos dominicanos porque quedan grabados para la historia y las promesas incumplidas serían delatadas con facilidad.

Otro elemento que hace innecesario un debate entre Hipólito y Danilo, es que, faltando un mes para las elecciones, el 95% de los consultados, en todas las encuestas, asegura que no variará  su intención de voto.

Ambos han reconocido que los problemas fundamentales de la nación son: mantener el equilibrio monetario, incrementar las exportaciones, seguridad ciudadana, corrupción administrativa, el 4% del PIB para la Educación y la generación de empleos, pero ninguno ha explicado a la nación con claridad cómo lo hará.

Entonces, ¿qué hace pensar que en un debate de una o dos horas puedan explicar lo que no han dejado claro en un año de campaña electoral?

Por eso es que uno y otro dicen que sí al debate, para no mostrar debilidad ante los electores, pero cuando llega el momento de la verdad reculan como el diablo ante una cruz.

De modo que los resultados de un debate faltando dos semanas para los comicios no contribuirá a cambiar la correlación de fuerzas ni los posibles resultados.

El Nacional

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